La igualdad de género está cada vez más presente en empresas de América Latina y el Caribe

26 feb 2013

image Mujer registrándose en el I FORO REGIONAL DE EMPRESAS POR LA IGUALDAD (Foto: "Plan B")


La iniciativa del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) “Sello de Igualdad de Género”, promovida por el Área Práctica de Género para América Latina y el Caribe, sigue sumando socios en la región. Gobiernos, sector privado y organizaciones sociales se muestran cada vez más dispuestos a avanzar en medidas y normas que permitan conciliar la vida laboral y familiar, el acceso a puestos de trabajo y a oportunidades de carrera profesional en iguales condiciones para mujeres y hombres.

La experiencia en la región viene demostrando que los sistemas de certificación en igualdad de género son herramientas innovadoras para promover los derechos económicos y laborales, y la igualdad de oportunidades, de trato y resultado entre hombres y mujeres. Si bien los avances han sido importantes, aún en América Latina menos del 14% de puestos en juntas directivas de las 500 empresas más grandes están ocupadas por mujeres, y sólo entre el 4 al 11% de las mujeres ocupan cargos en la alta dirección, además de no recibir igual salario por igual trabajo.

A enero de 2013 once países de la región (Brasil, México, Chile, Uruguay, Costa Rica, Colombia, República Dominicana, El Salvador, Panamá, Nicaragua y Honduras) han firmado un convenio de cooperación con el PNUD (2012-2015) que consolida la Comunidad de Sellos de Igualdad de Género. Este acuerdo da continuidad al intercambio entre experiencias iniciado en 2009 con cinco países de la región y facilita la extensión de esta metodología a 6 nuevos países a través de la cooperación sur/sur, además de un continuo aprendizaje y fortalecimiento de todas las iniciativas nacionales.

Entre los ejemplos que pueden mencionarse de avances están los casos de Uruguay, donde se está finalizando una Guía de Buenas Prácticas de Conciliación con corresponsabilidad social en empresas; República Dominicana, que ha firmado semanas atrás a través de Ministerio de la Mujer un Acuerdo para la puesta en marcha del Sello de Igualdad de Género; Colombia, donde a fines de diciembre de 2012 se inició el diseño del programa de certificación con el Ministerio de Trabajo y la Alta Consejería de la Mujer; Costa Rica, que ya cuenta con la norma nacional del Sistema de Gestión en Igualdad y Equidad de Género; Nicaragua, donde una iniciativa conjunta de ONU Mujeres y PNUD ha dado nuevos pasos en la promoción de un Modelo de Gestión de Buenas Prácticas Empresariales con Igualdad de Género; Honduras, que ha iniciado la Consulta Pública de la Norma del Sistema de Gestión de Equidad de Género; México, con su Modelo de Equidad de Género que busca empoderar a los y las trabajadoras y construir mecanismos para el cuidado de la salud y la seguridad industrial; El Salvador, donde el Instituto para el Desarrollo de las Mujeres (ISDEMU) promovió la entrada en vigencia de la Ley de Protección a las Mujeres; Brasil con el Sello Pro Equidad de Género; Chile con la Norma “Sello Iguala. Conciliación”

Todas estas acciones ya inciden en cómo operan decenas de empresas en la región, con real impacto para la igualdad entre trabajadoras y trabajadores.

“Lograr un programa con medidas centrales fue el principal avance en pos de la igualdad en la empresa. El programa fue aprobado por ambos países, Paraguay y Brasil, y entre las medidas adoptadas figuran el acompañamiento a las mujeres trabajadoras, condiciones especiales para embarazadas, horario móvil o desarrollo gerencial específico para las mujeres”, señaló María Helena Guarazi de la empresa ITAIPU-Binacional de Brasil-Paraguay.

Por su parte, Adriana Elizondo del Grupo Omnilife-Chivas de México, planteó que uno de los retos más importantes de la implementación del Modelo de Equidad de Género “fue la certificación de las 16 empresas del Grupo con muy diversos giros y en un tiempo record. Para esto fue central trabajar a fondo la normativa de procesos internos y crear mecanismos para adaptar todos los documentos, procedimientos y formatos”.

En tanto, en Uruguay, la empresa Usinas y Terminales Eléctricas (UTE) creó un Comité de Género. Diva Seluja, representante de este comité, detalló que “ahora contamos con recursos para realizar inversiones en obras de infraestructura y en vestuario adecuado para las y los trabajadores. Se han realizado acciones de corresponsabilidad y cursos de sensibilización en género”.

Además de generar mejores condiciones de trabajo, este tipo de programas genera nuevas oportunidades de empleo para las mujeres.  En la uruguaya Administración Nacional de Puertos (ANP) se intensificó el ingreso de mujeres para desenvolverse en tareas operativas. Según Fernanda Rodo (chofer encargada) “al inicio hubo resistencia, pues durante 40 años muchos colegas en el puerto jamás habían trabajado directamente con mujeres”. Beatriz Legovia, trabajadora de la empresa Obras Sanitarias del Estado (OSE), destacó que “ahora tenemos compañeras con trabajos en tareas tradicionalmente masculinizadas como mantenimiento”. “Y estoy segura que las mujeres podemos hacer los mismos trabajos que los hombres tanto en tareas administrativas como manejando maquinaria pesada”, concluyó Silvana Rodriguez, quien se desempeña como motorista de grúas.

Estas historias simbolizan los cambios que el programa está generando en la vida de trabajadoras y trabajadores, en la cultura de las empresas y en los procesos laborales de los más diversos sectores productivos. Y resulta una muestra de que el sector privado es un actor central para la igualdad de género en la región.