El fútbol une a la comunidad internacional en la campaña para erradicar la violencia contra las mujeres

26 sep 2012

imageHeraldo Muñoz del PNUD y el Presidente de Bolivia Evo Morales en el Partido para eliminar la violencia contra la mujer. Foto: UNDP/Dylan Lowthian

Nueva York - Altos funcionarios, empleados y embajadores ante las Naciones Unidas hicieron una pausa durante la Asamblea General de la ONU para jugar un partido de fútbol amistoso contra un equipo formado por el Presidente de Bolivia, Evo Morales.

Ambos equipos se unieron para poner fin a la violencia contra las mujeres en apoyo de la campaña del Secretario-General de Naciones Unidas, a nivel mundial y en América Latina y el Caribe, que tiene una de las tasas más altas de crímenes de género a nivel mundial. El partido también apoyó el Año de Bolivia para poner fin a todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

"El deporte es una herramienta vital para la construcción de la paz y el entendimiento entre las naciones, y también puede ser un poderoso instrumento para oponerse a la violencia contra la mujer, ayudando a promover la igualdad de género y los derechos de los niños", dijo el Subsecretario-General de la ONU y Director del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para América Latina y el Caribe, Heraldo Muñoz.

Celebrado en el campo de fútbol de Roosevelt Island, cerca de la sede de la ONU en Nueva York, el partido fue coorganizado por Muñoz, que anotó dos goles, y el presidente Morales, quien anotó un gol y cuyo equipo resulto ganador del partido por 10-5.

"El fútbol es una pasión a nivel mundial pero especialmente en América Latina, y por eso es un gran instrumento para concienciar a los hombres sobre los derechos de las mujeres", agregó Muñoz.

"En Bolivia estamos trabajando para implementar leyes que protejan a las mujeres y también para darles más representación política, lo que requiere, más que nada, voluntad política", dijo el presidente Morales.

La Subsecretaria General de la ONU y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, dio el puntapié inicial del partido con la esperanza de que, al final, las ganadoras fueran todas las mujeres del mundo, sus derechos y sus causas.

Hay muchas formas de violencia contra las mujeres, física, sexual, psicológica y económica, con patrones de frecuencia que se transmiten de generación en generación. Algunos tipos de violencia, como la trata de mujeres, cruzan las fronteras nacionales.

En 15 países de América Latina y el Caribe, casi el 50% de las mujeres dijeron haber sido víctimas de al menos un asalto sexual durante su vida, según un estudio reciente del Banco Mundial. Y casi el 70% de los abusos físicos fueron cometidos por sus propias parejas.

Por otra parte, América Central tiene una de las tasas más altas de asesinatos de mujeres (feminicidios) en todo el mundo: dos de cada tres mujeres asesinadas murieron por el simple hecho de ser mujeres. Guatemala y El Salvador registraron respectivamente 675 y 580 casos de asesinatos de mujeres en 2010, mientras que Honduras registró 312 en 2008.

El abuso también tiene lugar en el trabajo. En América Latina y el Caribe entre el 30% y 50% de las mujeres han sufrido algún tipo de acoso sexual en el trabajo, según la Organización Internacional del Trabajo. En Brasil, una encuesta realizada en 12 ciudades reveló que más de la mitad de las mujeres han sufrido algún tipo de acoso en el trabajo, mientras que en México la cifra alcanza el 70% de las mujeres.

El PNUD trabaja con los gobiernos, los parlamentos y las organizaciones de la sociedad civil en América Latina y el Caribe para el desarrollo de leyes y políticas públicas que garanticen la igualdad de género y los derechos de las mujeres.

Como parte de la campaña del Secretario General, el PNUD también trabaja con los gobiernos para crear estrategias que ayuden a eliminar la violencia contra las mujeres. En colaboración con ONU Mujeres, el PNUD desarrolla en toda la región estudios y un mapeo de buenas prácticas para erradicar la violencia contra la mujer, a través de planes, políticas públicas y recomendaciones.

En El Salvador, por ejemplo, el PNUD está trabajando con grupos de mujeres parlamentarias para crear una unidad especializada para atender los derechos de las mujeres en la asamblea legislativa, ayudando a garantizar que el gasto del presupuesto nacional refleje las diferentes necesidades y prioridades de las mujeres y las niñas.

En Haití y Nicaragua, el PNUD trabaja con otras agencias de la ONU para mejorar el acceso a la justicia, con especial énfasis en las mujeres. La iniciativa en Haití ha ayudado a capacitar a más de 150 agentes de la policía y jueces sobre la violencia de género, también realizando evaluaciones de la capacidad de las comisarias de policía de responder a la violencia contra las mujeres.