Prevenir la circulación ilícita de armas es crucial para reducir la pobreza

07 sep 2012

El PNUD se hace eco del llamado a medidas más estrictas para reducir el número de armas pequeñas ilícitas, reducir la violencia y brindar a los países afectados mejores oportunidades para salir de la pobreza.

Nueva York Al culminar las conversaciones sobre el control del tráfico ilícito de armas pequeñas, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), México, Suiza y otros países instaron a aumentar el compromiso internacional para reducir la violencia armada en todo el mundo.

“La violencia armada exacerbada por las armas ilícitas destruye comunidades, la estabilidad económica y el estado de derecho; desestabiliza gobiernos legítimos y extingue toda esperanza de eliminar la pobreza de las personas que viven en zonas de conflicto,” manifestó Jordan Ryan, Administrador Auxiliar del PNUD, durante la conferencia de los Estados Miembros de la ONU.

“Cada año mueren más de medio millón de personas como resultado de la violencia armada. El promedio mundial es de una víctima por minuto", expresó Ryan en una declaración en la Conferencia encargada del examen del  Programa de Acción sobre Armas Pequeñas y Ligeras, que se celebró aquí del 27 de agosto al 7 de setiembre.

México, que junto con el PNUD y el Gobierno de Suiza fue co-anfitrión de un evento en el marco de la conferencia, sufre serios problemas por el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras, al igual que las regiones de América Central y el Caribe.

“Exacerba el crimen organizado con serias consecuencias humanitarias,” expresó el Embajador Yanerit Morgan, Encargado de Negocios y Representante Permanente Adjunto de México ante las Naciones Unidas. “Para abordar este desafío, México está promoviendo un enfoque integral que incluye el vínculo entre la demanda de armas y la pobreza, inseguridad e injusticia.”

Los enfoques orientados a promover el desarrollo pueden reducir la disponibilidad y el mal uso de las armas, “y, en última instancia, promover la seguridad humana,” expresó.

El control de armas pequeñas y ligeras es una pequeña parte, aunque crucial, de una agenda más amplia de desarrollo, dijo Ryan. “Aumentar el control sobre las armas no es la única pieza del rompecabezas. El enfoque del PNUD para reducir la violencia armada reúne a la policía, el gobierno local, comunidades de profesionales del desarrollo y prestadores de servicios públicos en la construcción de la paz.”

“No hay duda que la oferta de Armas Pequeñas y Ligeras debe ser regulada y controlada,” dijo Paul Seger, Representante Permanente de Suiza ante las Naciones Unidas. “Sin embargo, lo que se descuida con frecuencia es la demanda. Tanto la oferta como la demanda de armas pequeñas y ligeras deben ser tomadas en cuenta cuando se abordan los vectores de la violencia armada.”

En los casi 25 países afectados por la crisis, donde el PNUD trabaja para promover la justicia y seguridad, las intervenciones pueden consistir en medidas tales como hacer el sector justicia más eficaz, ayudar a las personas a resolver disputas en sus comunidades, crear oportunidades de trabajo y generación de ingresos y hacer que los gobiernos sean más susceptibles de rendir cuentas y más receptivos a su ciudadanía.

En El Salvador, un plan apoyado por el PNUD ayudó a reducir las tasas de asesinatos en un promedio general de 12 por ciento entre los municipios. En Guatemala, el PNUD trabajó con el gobierno para ayudar a prohibir las armas de fuego en los espacios públicos.

El PNUD contribuyó a elaborar un conjunto de estándares de control de armas pequeñas presentado durante las conferencias para orientar a las agencias de la ONU y los Estados Miembros en la gestión de arsenales, marcado y registro de armas, rastreo de armas a su último dueño legal y recolección y destrucción de armas ilícitas e innecesarias.

Desde hace mucho tiempo el PNUD apoya el desarrollo e implementación de instrumentos internacionales similares , incluida la Convención sobre Municiones en Racimo, la Convención sobre la Prohibición de Minas  y, más recientemente, la Declaración de Ginebra sobre la Violencia Armada y el Desarrollo—una iniciativa conjunta de Suiza y el PNUD, y suscrita por 112 Estados Miembros, orientada a abordar el vínculo entre la violencia armada y el desarrollo.

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