El PNUD ayuda a Haití y la República Dominicana a reforestar su frontera compartida

21 may 2012

imageEn el municipio haitiano de Dosmond se han producid más de 400.000 semillas y alrededor de 10 nuevas especies (Foto Dalia Al Achi/PNUD en Haití)

Cabo Haitiano - En la frontera entre Haití y la República Dominicana se han reforestado más de 300 hectáreas de terreno —equivalentes a 740 campos de fútbol— un año después del lanzamiento de una iniciativa conjunta entre ambos países y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Los ministros de Medio Ambiente de los dos países vecinos, que comparten la isla caribeña de La Española, y representantes del PNUD se reunieron recientemente en Cabo Haitiano, en el norte de Haití, para recordar y elogiar otros resultados, como la creación de 450 empleos y tres centros comunitarios donde se procede al cultivo de plantas hasta que llegan a tamaños utilizables para ayudar en la reforestación de ambos lados de la frontera. Seiscientas familias pertenecientes a 12 comunidades rurales de los dos países se han visto beneficiadas por el programa.

Frontera Verde es un proyecto binacional a cuatro años ejecutado por el PNUD, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Programa Mundial de Alimentos con el objeto de reducir los grandes niveles de riesgo de desastres naturales existentes para las personas que viven a lo largo de la frontera, la cual atraviesa varios ríos y cuencas fluviales.

“Juntos podemos recuperar la vegetación, juntos podemos reducir la pobreza y los riesgos en la frontera”, dijo Víctor Manuel García Santana, viceministro de Suelos y Aguas del Ministerio de Medio Ambiente de la República Dominicana.

Siglos de deforestación provocada por la actividad humana han reducido la cubierta forestal hasta reducirla, aproximadamente, al 2% en Haití y al 21% en la República Dominicana. Los hábitats para la flora y fauna silvestres de Haití han quedado destruidos o gravemente dañados, y entre 25 y 30 cuencas fluviales han sido seriamente degradadas o alteradas.

“La idea consiste en lograr un desarrollo socialmente equitativo en la frontera”, dijo el ministro de Medio Ambiente de Haití, Joseph Ronald Toussaint. “Las actividades de reforestación funcionan en este contexto como una forma de compensación por los servicios de los ecosistemas, una forma de justicia social que contribuye a que los habitantes rurales se beneficien de la creación de empleos verdes y trabajen por el bienestar de sus comunidades, además de una mejor gestión de los recursos naturales de su país”.

El proyecto se centra en la reforestación, la capacitación y las campañas a nivel local (campañas educativas en las escuelas, formación de socios, creación de herramientas de seguimiento y control de la deforestación, entre otras iniciativas), la demostración de alternativas sostenibles y la consolidación de la cooperación bilateral entre ambos países.

Frontera Verde también ha estimulado la creación de negocios familiares a lo largo de la frontera. El proyecto presta ayuda a obradores familiares de mandioca donde se elaboran pasteles y otros productos de panadería y repostería confeccionados a partir de la raíz de la mandioca —o yuca— nativa usando métodos ecológicos y eficientes desde el punto de vista energético.

Asimismo, el proyecto ha impulsado también la producción de frutos y otras especies forestales (pino, cedro, cítricos, castaños y otras) en el municipio haitiano de Dosmond, donde se han desarrollado más de 400.000 retoños y unas 10 nuevas especies.

El proyecto Frontera Verde está financiado mayoritariamente por el Gobierno de Noruega, con una aportación de alrededor de 2,5 millones de dólares.