Norte de Uganda: la paz y nuevos ingresos ayudan a la recuperación

20 abr 2012

image Nancy Auma, sobreviviente de los ataques violentos llevados a cabo en Uganda por el LRA, fue sometida a cirugía reconstructiva (Foto: PNUD)

En los seis años posteriores desde que fue expulsado del país el grupo de rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor (conocido por sus siglas en inglés LRA), la mejora de la seguridad en el Norte de Uganda permite ahora a decenas de miles de personas afectadas por el conflicto recuperar sus vidas mediante la obtención de ingresos de pequeñas empresas o el acceso a la tierra para dedicarse a la agricultura.

“Me complace ver que las personas han vuelto a sus casas”, expresó la Administradora Asociada del PNUD Rebeca Grynspan en Tetugu, cerca de la ciudad de Gulu en el Norte de Uganda, antiguo epicentro de las atrocidades del grupo de rebeldes.

“El restablecimiento de un cierto grado de seguridad ha permitido algunos progresos en el proceso de recuperación; y el PNUD está comprometido en seguir apoyando la paz y el desarrollo en la región”, declaró la Sra. Grynspan en ocasión de una reunión – que se denomina una baraza – en una aldea, donde los miembros de la comunidad discuten y resuelven los diversos asuntos con la asistencia de la Comisión de Derechos Humanos de Uganda.

En los últimos años, el PNUD ha trabajado con otros organismos de la ONU y con las autoridades para restablecer la seguridad y los medios de vida en las áreas afectadas por el conflicto, a través de un programa conjunto de consolidación de la paz. Esto se suma al Plan más amplio de paz, recuperación y desarrollo del Gobierno para el Norte de Uganda, que tiene como objetivo sentar las bases de la recuperación y el desarrollo para 2015.

Desde que se originó hace más de dos décadas, se cree que el Ejército de Resistencia del Señor mató a más de 15.000 personas en el país y desplazó a aproximadamente a dos millones. Desde 2006, el grupo ha estado operando en las áreas fronterizas con la República Democrática del Congo, con la República Centroafricana y con Sudán del Sur.

En Tetugu, la Sra. Grynspan también encontró a 10 supervivientes de los ataques del LRA que recibieron cirugía reconstructiva con el apoyo del programa de consolidación de la paz de la ONU. Entre ellas se encontraba Nancy Auma, de 26 años, originaria de Awach, a poco más de 30 kilómetros de Tetugu, que fue raptada por el LRA, quien le cortó su nariz, sus orejas y sus labios. Cuando volvió a su aldea se vio totalmente excluida. Auma es una de las 447 personas, incluyendo niños, que se han sometido a diversas cirugías para extraer balas, o a cirugías plásticas, y que gracias a ello han podido volver a sus actividades diarias.

Como parte de un amplio programa de apoyo del proceso de recuperación de la subregión de Karamoja en el Noreste durante 2010 y 2011, el PNUD ofreció capacitación empresarial a más de 1.920 mujeres y jóvenes en grupos empresariales de autoayuda donde los miembros juntan sus economías y se turnan para sacar un crédito de esos fondos. Esos miembros ahora tienen sus propias pequeños negocios moliendo granos, de motocicletas o vehículos, plantas procesadoras de miel o pequeños restaurantes, lo que les ayuda a aumentar sus ingresos y reconstruir las redes sociales.

Además, en 2011, 2.100 mujeres y jóvenes Karamojong más participaron en el programas de “dinero por trabajo” en obras públicas y en la construcción, lo que les permitió ahorrar y dedicarse a actividades lucrativas similares. 

Asimismo, en la región Acholi del centro-norte, el PNUD capacitó a unos 4.000 jóvenes y mujeres para que pudiesen administrar sus propias empresas, y trabajó con seis instituciones locales de microfinanzas para apoyar a los nuevos propietarios de empresas para acceder a los servicios financieros. 

Con el fin de mejorar la seguridad alimentaria y aumentar los ingresos, 6.000 familias de la subregión de Lango en el centro-norte recibieron unas 10.000 herramientas agrícolas, incluyendo azadas y 300 arados de bueyes, así como 150 bueyes para ayudar en el cultivo de la tierra.

Los desplazamientos masivos de las personas también causaron irregularidades relacionadas con la propiedad de las tierras, lo que se ha identificado como una posible razón de conflictos cuando las personas volvieron a sus aldeas. Para ayudar al sistema judicial a atender este problema, el PNUD capacitó a 480 funcionarios gubernamentales locales de los comités de la tierra y de cortes regionales y locales para ocuparse de los temas regulatorios relacionados con el acceso a la tierra.