El PNUD promueve nuevos medios de vida para aliviar las tensiones en el norte de Kenya

12 diciembre 2011

image Con el fin de ayudar a las comunidades gestionar las sequías cíclicas, el PNUD, conjuntamente con otros organismos de las Naciones Unidas, ha desarrollado proyectos de seguridad alimentaria en las zonas del norte de Kenya (Foto: PNUD Kenya)

Dado que el hambre en Somalia ha aumentado el número de refugiados en el país vecino, Kenya, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha ampliado sus programas para ayudar a mejorar las condiciones de vida en la parte norte del país.

Más de 360.000 refugiados de países vecinos se alojan en dos campos principales: Kakuma, en el noroeste, y Dadaab, en el noreste. Los refugiados reciben asistencia internacional en los campos, pero también utilizan distintos recursos de las comunidades locales, lo que provoca conflictos entre los residentes y los refugiados sobre los productos básicos, como agua, pasto, leña y verduras.

El norte de Kenya es árido y propenso a sequías e inundaciones repentinas. Las comunidades locales, en su mayoría nómadas que viven del pastoreo, carecen de infraestructura básica, como escuelas y hospitales, y luchan por tener agua y alimentos suficientes. En los últimos cuatro años, el PNUD y otros organismos de la ONU han trabajado con el gobierno de Kenya para aumentar el acceso al trabajo y a servicios como el agua y la educación para los residentes locales.

El Proyecto Conjunto para la Comunidad, financiado por Japón, mejora las condiciones de vida de los habitantes, permite que estén preparados para hacer frente a futuras inundaciones y alivia las tensiones con los refugiados. Esto es aún más urgente debido a que unos 3,8 millones de kenianos también han sido afectados por la sequía durante 2011.

La ONU trabaja para lograr que unas 300.000 personas participen en actividades como la recolección de agua de lluvia para uso doméstico y agrícola, préstamos de micro crédito para jóvenes y mujeres, y la mejora de las instalaciones de agua y sanitarias, en especial en los alrededores de Kakuma.

“No hay tiempo que perder” expresó el Representante Residente del PNUD Aeneas C. Chuma. “Debemos invertir cada vez más en una agricultura resistente a las inundaciones, una gestión mejorada del ganado y un control más efectivo del agua, para que las personas puedan enfrentar estas dificultades ahora y en el futuro”.

Desde que se implementó el programa en 2007, alrededor de 18.000 personas que viven fuera de los campos han tenido mejor acceso al agua gracias a nuevos pozos y a otros medios de captación y almacenamiento de agua. Ebrahim Hussein Sheikh, un pastor local que vive cerca del campo de refugiados somalíes en Dadaab, considera que su vida cambió cuando se instalaron los estanques.

“Antes dependíamos de un pozo comunitario a cinco kilómetros de distancia, del que sólo podían beber mil animales. Solíamos pelear entre nosotros para que nuestros animales pudieran beber la poca agua disponible”.

Para mejorar el acceso a los alimentos y a las actividades que generan ingresos, se entregaron herramientas y semillas a 15.000 personas para que participaran en actividades agrícolas especializadas, adaptadas a las condiciones áridas. Actualmente, las comunidades cercanas a los campos de refugiados plantan distintos cultivos, como tomates, batatas y repollos, para consumo propio y para la venta.

El Funcionario de Agricultura local, Alvas Lusweti, declaró que algunas personas en las comunidades de pastoreo se negaban a modificar su medio de vida, pero cambiaron rápidamente de opinión al observar los beneficios de los cultivos. “Las personas se dieron cuenta de que la agricultura es más predecible y menos peligrosa, y que ofrece una fuente constante de ingresos” expresó Lusweti.

El programa de dos años también se centrará en fortalecer las instituciones locales responsables de implementar iniciativas de reducción de riesgos de desastre y recuperación. El objetivo es trabajar con las comunidades para que puedan iniciar y gestionar sus propios procesos de recuperación, mejorando la capacidad de los gobiernos locales de respaldar estos esfuerzos y los objetivos de desarrollo de las comunidades a largo plazo. 

Información destacada:

  • El Proyecto Conjunto para la Comunidad (JHCP) comenzó en 2007 y está financiado por Japón y las Naciones Unidas. Su objetivo es mejorar los recursos de las comunidades pobres de los campos de refugiados de Dadaab y Kakuma, en el norte de Kenya, y de las zonas aledañas.
  • El programa respalda medios de vida sostenibles y reduce las presiones que agravan los conflictos, ayudando a las comunidades locales a utilizar recursos naturales y técnicas agrícolas especializadas para aprovechar las condiciones áridas.
Crisis en el Cuerno de África
thumbnail
Respuesta del PNUD

Como resultado de varias temporadas consecutivas de escasas lluvias, los países del Cuerno de África se enfrentan a la peor sequía en 60 años, provocando la mayor crisis alimentaria de los últimos 20 años y la primera hambruna del mundo en este siglo. Como parte esencial de su respuesta, el PNUD participa junto a otros agentes humanitarios en la región, abordando los factores subyacentes para lograr subsistencia y gobernabilidad.

Ver mas
Video: Fortaleciendo las comunidades de acogida en Kakuma