Reflexiones sobre el Día de la Independencia de Sudán del Sur

08 agosto 2011


Parece extraño dormirse en un país y despertarse al día siguiente en otro completamente nuevo, todo sin haber dado un solo paso.

Me fui a dormir en Sudán el 8 de julio y al día siguiente me desperté en la República de Sudán del Sur.

Tuve la oportunidad de ser testigo directo de la historia, cuando el PNUD me envió para colaborar con nuestra oficina del país durante el período de declaración de la independencia del nuevo país.

Como keniana, vecina de Sudán, recuerdo la historia del país desde mi infancia. La guerra  parecía no tener fin y se estima que más de dos millones de personas perdieron la vida en ella. Los refugiados fueron alojados en el noroeste de Kenya y se arrojaba comida desde el aire en Sudán del Sur.

Luego, en 2005, un acuerdo de paz, firmado en Kenya, dio la oportunidad a los sudaneses del sur de votar en un referéndum para mantenerse unidos o separarse del norte.

A las 11 de la noche del viernes 8 de julio ya podíamos oír las celebraciones que se llevaban a cabo en las calles – bocinas de automóviles y música estridente, baile y la aclamación generalizada  “¡Sudán del Sur, hurra!”

Era un sofocante sábado 9 de julio, el día en que la República de Sudán del Sur se convirtió en el país más nuevo del mundo.

En el lugar del mausoleo del Dr. John Garang, la sede de las celebraciones más importantes en Yuba, la capital, la multitud crecía a medida que comenzaba la ceremonia: mujeres, hombres, ancianos y jóvenes. Agitaban banderas, cantaban y bailaban.

De repente, un estruendo llenó el lugar. La bandera del nuevo país se izaba en el mástil de 30 metros y se desenvolvía lentamente en la suave brisa.

El pueblo de Sudán del Sur ahora tiene que dedicarse a la construcción y al establecimiento de estructuras que muchos de nosotros damos por sentadas.

Hoy tienen un nuevo código de país: +211, están en proceso de emitir una nueva moneda, la libra sudanesa, y están creando un departamento de inmigración

Y les esperan muchos más desafíos. Partes del acuerdo de paz aún no se han implementado y el país aún tiene algunos de los peores indicadores de desarrollo humano en el mundo: alrededor del 90% de los adultos son analfabetos y sólo el 30% tiene acceso a servicios básicos de salud.

Los sudaneses del sur han pagado un alto precio por su libertad. Muchos no sobrevivieron para ver este día. Merecen nuestra admiración y apoyo para construir un estado creíble, que pueda proporcionar los beneficios de la libertad: servicios básicos y paz. En resumen, ofrecer una vida mejor a los ciudadanos de Sudán del Sur.

El secretario general Ban Ki-moon les deseó: "Juntos, vamos a decir a los ciudadanos de nuestro estado miembro más reciente: Ahora están con nosotros y nosotros estamos con ustedes. En este momento... en este lugar... el mundo se reúne para decir a una sola voz: ¡Bienvenido, Sudán del Sur! ¡Bienvenido a la comunidad de naciones!".