El PNUD ayuda a las naciones del Pacífico a evitar los impactos del tsunami

24 mar 2011

El PNUD trabaja en recuperación temprana en las
Filipinas (Foto: PNUD)
Bangkok -- No habían pasado cinco minutos desde que se tuvo noticia de un posible tsunami provocado por el terremoto de magnitud 9.0 que asoló la costa de Japón el 11 de marzo, cuando más de 120.000 habitantes de una comunidad costera de Filipinas expuesta a la ola, a 2.000 kilómetros al sur del seísmo, recibieron la señal de alerta.

Si bien la provincia filipina de Albay sólo fue afectada por olas no destructivas, alrededor de 108.000 habitantes de 150 distritos costeros fueron evacuados en aplicación del sistema de alerta frente a tsunamis, uno de los instrumentos de gestión nacional de situaciones de desastre apoyado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“Teniendo en cuenta la vulnerabilidad de los países de la cuenca del Pacífico ante los desastres naturales, especialmente los ocasionados por fenómenos hidrometeorológicos y los de carácter estacional, las naciones de la región han efectuado mejoras en sus planes de reducción de riesgos. Esto ha servido para asegurar que la preparación ante las consecuencias del terremoto de Tohoku fuese mayor”, señaló Sanny Jegillos, Coordinador Regional del PNUD para la Prevención de Crisis y la Recuperación.

Filipinas fue uno de los 28 países del Pacífico que tomó parte en el primer simulacro de tsunamis realizado en la región. El ejercicio tuvo lugar en 2006, dos años después del tsunami que devastó el Océano Índico y provocó más de 200.000 víctimas en la región de Asia y el Pacífico.

Durante los últimos cinco años, el PNUD ha aportado US$ 5 millones a los organismos nacionales de Filipinas para trabajar en 27 provincias con propensión a sufrir este tipo de desastres. Los fondos van destinados a evaluar las vulnerabilidades, elaborar planes de gestión del riesgo de desastres e instalar sistemas comunitarios de alerta temprana.

Tras el tsunami de 2004, el PNUD proporcionó a los cinco países más afectados, India, Indonesia, Sri Lanka, Tailandia y Maldivas, diferentes tipos de apoyo, desde asesoramiento técnico y educación pública y comunitaria a simulacros de evacuación y un mapeo de las instalaciones seguras existentes en las comunidades que pudieran usarse en caso de emergencias.

Asimismo, el PNUD prestó apoyo técnico y financiero para el establecimiento de unos procedimientos operativos estándar que sirvieran para conectar los centros regionales de alerta temprana de tsunamis, como el Pacific Tsunami Warning Centre, de Hawaii, con las autoridades locales y nacionales.

Los gobiernos nacionales tienen la responsabilidad de alertar a sus ciudadanos a través de las autoridades encargadas del control y gestión de desastres. Estas alertas se basan en evaluaciones de la situación realizadas por los propios países, información recibida de órganos regionales o una combinación de ambas fuentes.

Tras el aviso lanzado por el centro regional de Hawaii a la agencia nacional de gestión de desastres de Papua Nueva Guinea, realizado aproximadamente una hora después del tsunami del 11 de marzo, las autoridades locales a lo largo de la costa norte del país emitieron 300.000 mensajes de telefonía móvil, así como información de la situación por radio y televisión.

Esta zona, situada a más de 4.000 kilómetros de Japón, era una de las cuatro provincias consideradas de alto riesgo en Papua Nueva Guinea, país en el que el PNUD ha trabajado apoyando el desarrollo de estrategias para abordar el riesgo de desastres y contribuido a establecer oficinas de gestión de desastres. Sólo se recibieron noticias de ligeras inundaciones en algunas áreas de la costa.

El especialista en riesgo de desastres del PNUD Rabin Narayan Gaudo se mantuvo en la sala de control de la agencia de gestión de desastres naturales durante las 14 horas que duró la fase de alerta, prestando apoyo al organismo y manteniendo informados a los socios internacionales según se iban desarrollando los acontecimientos.

Desde 2004, la región ha sufrido varios tsunamis mortales, como los del sur de Java (Indonesia), en 2006; Islas Salomón, en 2007; Samoa, Samoa Americana/Tonga en 2009; y Mentawai (Indonesia), en 2010.