El PNUD ayuda a mujeres libanesas en comunidades asoladas por el conflicto

04 marzo 2011

"Personas como Zeinab Shamseddine, de 23
años, contribuyen a rehacer las vidas de sus
comunidades y a cambiar la concepción
tradicional del papel de las mujeres".
(Foto: PNUD)

Beirut - Más de 40 cooperativas de mujeres de todo el Líbano han creado pequeñas empresas para revitalizar las comunidades que quedaron económicamente devastadas a raíz del conflicto que, durante 34 días, tuvo lugar con Israel en 2006.

Las 42 cooperativas, cuyas actividades van dirigidas a mejorar las condiciones de vida de las mujeres y sus comunidades en regiones del Líbano donde algunas viven con unos ingresos de US$ 2,40 al día, han recibido recursos y capacitación con la colaboración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Estas asociaciones, integradas por unas 500 mujeres del norte y el sur del Líbano, el valle de la Bekaa y barrios a las afueras del sur de la capital, Beirut, se dedican a la elaboración de diversos productos de joyería, textiles y alimenticios.

En un caso, el equipo suministrado por el PNUD a una cooperativa de la ciudad meridional de Tiro, gravemente afectada por el conflicto de 2006, hizo que sus ingresos aumentaran un 50 por ciento y permitió expandir la plantilla de 12 a 23 empleadas.

“El PNUD fue la mano que nos ayudó a prosperar en unas condiciones de trabajo extremadamente difíciles”, dijo la directora de la Cooperativa Deir Kanoun Ras El Ein, Da’ad Ismail, en referencia a la amasadora, cortadora, horno y generador nuevos que permitieron aumentar la producción de gelatinas, mermeladas y su pan especial de sésamo Mallet El Smeed.

El apoyo prestado por el PNUD durante los últimos cuatro años ha servido no sólo para estimular las economías locales sino también para transformar la concepción tradicional sobre el papel de las mujeres y el trabajo.

Zeinab Shamseddine, de 23 años, fue la única mujer entre 30 hombres en un curso de mecánica y reparación de teléfonos móviles organizados por el PNUD en la aldea de Arabsalim, al sur del país, donde la economía también quedó afectada por el conflicto de 2006.

A raíz del curso, Shamseddine triplicó sus ingresos hasta los US$ 300-600 mensuales, lo que le permitió ofrecer un mejor sustento a su familia. “Simplemente, quería alcanzar mis objetivos”, dijo Shamseddine. “Al principio me daba vergüenza, pero no me importó. Sabía lo que quería y estaba motivada, y fui capaz de ignorar la sensación de ser la única chica en la clase”.

Si bien el Líbano cuenta con una larga tradición cooperativista que data de leyes promulgadas en los años ‘40 del siglo pasado, los colectivos formados sólo por mujeres han seguido sufriendo por la escasez de inversiones, los bajos niveles de alfabetización en las áreas rurales y la precariedad de los sistemas de transporte.

Con el apoyo y la formación prestados por el PNUD en las zonas afectadas por el conflicto, 42 de estos grupos, junto con mujeres independientes como Shamseddine, están ayudando a rehacer las vidas de sus comunidades.