Montenegro: un pasado tóxico abre las puertas a una economía verde

21 enero 2011

Después de dos décadas bajo la sombra tóxica de una mina de zinc y plomo cerrada, un pequeño pueblo en el norte de Montenegro está plantando la semilla para un futuro más ecológico. Con ese fin, está dando pasos para limpiar un antiguo vertedero industrial y restablecer la prístina naturaleza de su entorno.

En el marco de un proyecto trienal del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dirigido a recuperar espacios anteriormente arruinados por la contaminación industrial en los Balcanes occidentales, lo que en su momento supuso una amenaza para la salud humana, el medio ambiente y el crecimiento económico está siendo transformado ahora en un gran centro eco-turístico. 

La mina de “Brskovo”, en el municipio de Mojkovac, estuvo abierta durante 25 años antes de su abandono en 1991, dejando atrás un vertedero a cielo abierto con alrededor de 2 millones de metros cúbicos de lodo y agua contaminados. Los escombros allí almacenados estaban saturados de residuos químicos y metales pesados generados por el proceso de refinación, los denominados “relaves”, mezclados con agua de lluvia y toneladas de desechos orgánicos no tratados procedentes de la ruptura de las tuberías maestras del sistema de alcantarillado.

“Parecía un pequeño lago artificial, pero lo llamábamos el “asesino silencioso” de la ciudad”, dijo Borko Vulikic, el coordinador del PNUD-Montenegro para el proyecto de Mojkovac. “Muchas personas han contraído cáncer y enfermedades pulmonares por haber respirado durante años polvo químico”.

El vertedero, que se extiende sobre un área de 18,2 hectáreas que van desde el corazón residencial del municipio hasta el adyacente río Tara, amenazó también con estropear el frondoso paisaje natural de la zona, conocida por sus montañas y los parques nacionales que atraviesa el Tara.

En dos ocasiones, las inundaciones que se producen estacionalmente estuvieron a punto de romper el dique de protección que evita que el combinado tóxico llegue hasta el río y causar un desastre internacional, ya que los vertidos podrían haber llegado hasta el Danubio.

“Los habitantes estaban afectados psicológicamente; cuando había inundaciones, no dormía nadie”, dijo Vulikic. “El vertedero empujó a los residentes a irse, cerró las pequeñas fábricas que había aquí y ahuyentó a promotores e inversores”.

La limpieza que se lleva a cabo bajo la coordinación del PNUD está ayudando a pasar página sobre este negro legado, a eliminar los obstáculos para las inversiones y facilitar el uso público y productivo de la privilegiada zona en que está enclavada la escombrera.

Después de drenar el agua del estanque tóxico, el equipo encargado del proyecto estabilizó los vertidos con lima y dejó una capa sólida de yerba sobre una base sintética que ahora ha sido tapada y será cubierta con tierra y césped limpio. El gobierno local dice que las tareas de limpieza han permitido que esa zona vuelva a ser segura para los visitantes y los propios residentes, sin que suponga ningún peligro ahora que el lugar ha sido estabilizado y sellado.

Para aprovechar al máximo el espacio recuperado, Mojkovac tiene previsto construir una amplia zona deportiva y de esparcimiento que se extenderá desde ambas riberas del Tara. La obra se realizará a partir de los proyectos ganadores en un concurso de ideas llevado a cabo a nivel internacional.

El cañón del río Tara, el más largo y profundo de Europa, así como uno de los más limpios, está considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y atrae a multitudes de turistas, a quienes Mojkovac está empezando a atraer hacia la parte baja del río.

Durante los dos últimos años, Mojkovac ha introducido con éxito la práctica del piragüismo en el Tara, su mayor logro turístico. Esto ha provocado un importante salto cualitativo en el número de visitantes y oportunidades económicas, y le valió un premio nacional en 2010 a las mejores prácticas en el ámbito de gobierno local. 

“Supimos ver el enorme potencial de Mojkovac, pero tuvimos que cambiar los conceptos de la gente sobre esta área mediante la promoción del turismo natural”, explica Vulikic. “Cuando empezamos a hablar sobre piragüismo y ciclismo de montaña nos tomaron por soñadores, pero después de la concreción de los primeros cambios y oportunidades, ahora todo el mundo tiene grandes esperanzas de que el turismo se convierta en el principal motor del desarrollo local”.

La limpieza del vertedero ha surtido también un efecto positivo en cuanto a las perspectivas para el desarrollo de una comunidad más sana, lo que ha dado como resultado la construcción de la primera planta moderna de tratamiento de aguas residuales de Montenegro, que entró en servicio en noviembre de 2009. La planta proporcionará servicios de saneamiento a la población de Mojkovac al menos hasta 2020, y muchos años más con unas mejoras puntuales.

En 1991, el mismo año en que se cerró la mina “Brskovo”, el Parlamento de Montenegro declaró al país como “Estado ecológico”, reafirmado el derecho compartido de sus ciudadanos a un medio ambiente sano y haciendo una llamada a la prevención de los desastres ecológicos.