Pakistán: fomentar nuevos medios de vida

04 enero 2011

Imam Bibi, 60, with her husband are starting to re-cultivate their flooded land.
(Photo: UNDP)
Islamabad - El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) está distribuyendo paquetes de semillas y fertilizantes a unos 10.000 agricultores de Pakistán cuyas tierras y maquinaria fueron destruidas por las inundaciones que afectaron al país hace algunos meses.

Más de 1.400 familias víctimas de las inundaciones en los distritos Jhang y Sargodh de Punjab, la provincia más poblada de Pakistán, están recibiendo 50 kilos de semillas cada una y bolsas de fertilizantes a base de urea destinados a más de 4.000 acres de plantíos.

“La plantación de las cosechas de invierno es esencial para garantizar los alimentos para el próximo ciclo”, dijo Jean-Luc Stalon, Director de país adjunto del PNUD. “Estamos destinando 550.000 dólares para ayudar a plantar las cosechas de invierno, como trigo, cebada y avena, a los agricultores que se vieron afectados por las inundaciones en Punjab.”

Las inundaciones, que comenzaron en julio 2010, destruyeron 270.000 acres de tierra cultivable e interrumpieron el ciclo de plantación de las cosechas en Punjab, donde se encuentra más de la mitad de la tierra cultivable del país y donde la agricultura da empleo a dos tercios de la población.

El PNUD ha estado trabajando con el Departamento de Agricultura de Punjab desde 2006 para aumentar los niveles de producción de las cosechas en la región, habiendo conseguido recuperar más de 120.000 acres de tierra no fértil.

Parte de las tierras devastadas han sido rehabilitadas en cuatro años mediante una reducción de los altos niveles de salinidad aplicando minerales como el yeso y excavando pozos de riego, lo que se tradujo en mayores niveles de producción de las cosechas para los pequeños agricultores y los agricultores de subsistencia.

Si bien algunos de estos progresos han sido revertidos, el PNUD cambió rápidamente de prioridades después de las inundaciones, de modo de colmar las necesidades urgentes de decenas de miles de habitantes de las casi 90 aldeas en Jhang y Sargodh.

Entre los primeros que han recibido semillas y fertilizantes está Imam Bibi, una agricultora de 60 años de la aldea Hindu Wan, quien perdió en las inundaciones su medio acre de plantío de arroz, dos gallinas y una cabra.

Su esposo es demasiado anciano y débil para generar un ingreso para su pequeña casa, y Bibi tiene planeado volver a cultivar la tierra; además recibirá un envío de animales de granja, incluyendo dos cabras. “Esta ayuda es una bendición en estos momentos tan difíciles”, dijo Bibi. “Espero tener una buena cosecha de trigo dentro de seis meses.”