El Sudán Meridional progresa en la lucha contra el VIH y el SIDA

01 diciembre 2010

Se combinan el asesoramiento, las pruebas de detección y la farmacoterapia

Fozia Bullen de la aldea Nagbaka fue de las
primeras en recibir tratamiento y cuidado contra
el SIDA.
(Foto: PNUD)

Juba Una importante iniciativa de lucha contra la epidemia del VIH y el SIDA del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el Sudán Meridional ha obtenido un éxito notable en una zona ya empobrecida a causa de más de 20 años de conflicto.

Gracias a un proyecto del PNUD para la lucha contra el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria en el Sudán Meridional se ha logrado capacitar y educar sobre el VIH a más de 140.000 jóvenes. Actualmente unos 3.835 pacientes seropositivos reciben terapias antirretrovirales, de los cuales 379 también son tratados contra la tuberculosis. Se han realizado pruebas de detección del VIH e impartido orientación a otras 84.000 personas.

El proyecto, que ha recibido más de 8,5 millones de dólares de los EE.UU. de El Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, es el único proveedor de terapias antirretrovirales en el Sudán Meridional.

Fozia Bullen de la aldea Nagbaka estuvo entre los primeros pacientes que se inscribieron para recibir tratamiento y cuidado contra el SIDA en la clínica de terapias antirretrovirales del hospital de Maridi, que se inauguró en abril de 2010. Un año después que le diagnosticaran la enfermedad, la salud de Fozia estaba empeorando y la clínica de terapias antirretrovirales más cercana estaba en el hospital de Nzara, lo que suponía un viaje largo y costoso.  

Débil y sin fuerzas para caminar, Fozia había perdido las esperanzas. Al llegar al hospital de Maridi el médico le informó de que la enfermedad había alcanzado el nivel agudo, con erupciones corporales graves, diarrea crónica, falta de apetito y gran pérdida de peso.

Después de un mes de tratamiento fue dada de alta, su estado de salud había mejorado y seguía tomando los medicamentos en su hogar. A los cuatro meses de tratamiento las erupciones se habían esfumado, la diarrea había desaparecido y Fozia había recuperado el 80% de su peso habitual; podía realizar las tareas cotidianas, cuidar el jardín y mantener a su familia.

En 2005 Jacob Benjamin BuBu, de 46 años, electricista de Radio Wau en el estado de Bahr El Ghazal Occidental, y su mujer dieron positivo en las pruebas de detección del VIH. Para no transmitir el virus a sus tres hijos ingresaron en el programa de prevención de la transmisión de madre a hijo del hospital escuela estatal de Wau.

La pareja se ha afiliado a la Asociación Sabrin para personas que viven con el SIDA y participa en campañas y programas de difusión del VIH/SIDA en el estado. BuBu señala que ha seguido el tratamiento antirretroviral durante los últimos cinco años.

Prevención del VIH

La aldea Chorokol, en el estado de Ecuatoria Oriental, se ha beneficiado del asesoramiento y las pruebas de detección de carácter voluntario, aunque la población varía permanentemente debido a los problemas de seguridad, las inundaciones y la cría de ganado. Los jefes de la comunidad desempeñan un papel importante en el asesoramiento sobre el VIH y las pruebas de detección.

El jefe boma de Chorokol convocó a su pueblo desde los campos de cría de ganado y pastoreo remotos para que recibieran asesoramiento sobre el VIH y se sometieran a pruebas de

detección después de un primer intento fallido en que los pastores estaban trabajando lejos de la aldea. Para asistir a la nueva sesión, los pastores debieron viajar casi dos días para llegar al sitio en que se realizaban las pruebas.

Una paz frágil

El Acuerdo General de Paz firmado el 9 de enero de 2005 fue un momento decisivo para el Sudán y representó una oportunidad sin precedentes para convertir la devastación de más de 20 años de guerra civil, desplazamientos y subdesarrollo en una nueva era de paz y prosperidad.

No obstante, la paz en el Sudán Meridional sigue siendo frágil, pues faltan infraestructura y servicios básicos, la economía sigue deprimida, es necesario fortalecer las estructuras de gobernanza y del estado de derecho, y debe abordarse el retorno de las poblaciones obligadas a huir.

Las relaciones sexuales tempranas de muchachos y muchachas y las prácticas de noviazgo y matrimonio que alientan las relaciones sexuales sin protección con múltiples parejas aumentan aun más las tasas de infección por el VIH. La remoción de minas y el comercio transfronterizo contribuyen a un aumento de las relaciones sexuales a cambio de favores.

La prevalencia del VIH/SIDA se sitúa entre el 1% y el 8% en la población en general y la tasa es aún mayor en las zonas fronterizas.