Burkina Faso aumenta el acceso al agua potable

05 octubre 2010

Un ambicioso esfuerzo del gobierno para proveer recursos hídricos ha permitido que dos tercios de los 15 millones de habitantes de Burkina Faso tengan acceso al agua potable; un impresionante progreso si se tienen en cuenta que hace dos décadas sólo un quinto de la población podía acceder a este recurso.  

A pesar de ser un país enclavado y estar sometido a las inclemencias climáticas, Burkina Faso ha pasado una legislación para la gestión integrada de los recursos hídricos, que junto con la adopción de un plan de acción, ha logrado que se aumente la tasa nacional de acceso al agua potable del 18,3% en 1993 al 66,3% en 2007.

Las reformas gubernamentales de los últimos 10 años han reducido a la mitad el costo de conectar áreas semi-urbanas y rurales a la infra-estructura hídrica. De esta manera, la red de abastecimiento de agua potable, que era de 881 kilómetros en 1986, ha alcanzado los 3.129 kilómetros en 2004.

Proveer acceso al agua potable hace parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), ocho metas diseñadas a reducir la pobreza, el hambre, la mortandad infantil y materna, las enfermedades, la desigualdad de género y la degradación medio ambiental para el 2015.
Como parte de la hoja de ruta para alcanzar los ODM, el gobierno lanzó un programa de acceso al agua potable y sanidad entre el 2006 y 2007 que tuvo como resultado la excavación de 1882 nuevos pozos de agua.

"Estos esfuerzos merecen ser reconocidos y fomentados" afirma Pascal Karorero, Coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Burkina Faso. "Con razón, su reconocimiento por parte de las Naciones Unidas se ha traducido recientemente en la nominación del país a los premios ODM en el ámbito del acceso al agua potable".

Mientras que Burkina Faso ha alcanzado el objetivo sobre el acceso al agua potable para el 2015, la falta de capacidades para gestionar los puntos de agua ha tenido por resultado el que una cuarta parte de los pozos perforados no estén en operación.

En las zonas urbanas donde hay poca lluvia, el acceso al agua es limitado y junto a la presión que ejerce el crecimiento de la población, la rápida urbanización y los salarios bajos, el progreso hacia las otras metas del Milenio se ve negativamente impactado.