El PNUD promueve el uso de energía solar en Botswana

13 julio 2010

Foto: PNUD
Con un horno económico se puede cocinar una comida para cuatro personas con sólo un kilo de madera.

Hasta el año pasado, la familia Mokgatlhe, originaria de Kgope, una aldea remota situada a 50 kilómetros de la capital de Botswana, usaba madera como combustible para iluminar y calentar su vivienda. Un 80% de la población rural del país utiliza esta práctica lo que ha llevado a la destrucción de incontables acres de bosques.

En respuesta a la necesidad urgente de introducir combustibles alternativos y reducir las emisiones de carbono, el PNUD y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) se han asociado con el Gobierno de Botswana y con comunidades regionales para aportar una solución creativa y sostenible:  introducir el uso de la energía solar.

En los últimos seis meses se ha visto la puesta en operación de sistemas solares para viviendas, faroles recargables, estaciones comunitarias de recarga solar e instalaciones para cocinar que hacen uso económico de la madera. Esta iniciativa implementada por el PNUD, está conjuntamente financiada por el Gobierno de Botswana y por el FMAM.

La compañía de energía eléctrica del país, Botswana Power Corporation (BPC), se ha hecho cargo de suministrar servicios de energía solar a los habitantes de áreas rurales remotas. Bajo una franquicia piloto propiedad de BPC, el Comité de Desarrollo de la Aldea Kgope, mantiene un kiosco - o tienda - energético donde se pueden adquirir faroles solares, estufas eficientes y bolsas de calor diseñadas para mantener calientes los alimentos reduciendo el tiempo de uso de las estufas.

Dado los diversos niveles de ingresos de las poblaciones rurales, la iniciativa está especialmente dirigida a las familias pobres dirigidas por mujeres, quienes pueden obtener productos subsidiados.

Serobele Kgadimapa, quien trabaja en el kiosco explica se pueden recargar a muy bajo costo hasta 20 faroles al mismo tiempo. También acepta pedidos de sistemas solares para viviendas, que consiste en un panel para cuatro luces con una batería, y puede ser expandido mediante un pago adicional no subsidio.

La Sra. Mokgatlhe ha visto como le ha cambiado la vida a su familia después de adquirir el sistema solar para su hogar. Hablando de sus hijos dice con una sonrisa “les ha cambiado la vida”. “Hasta pasan más tiempo leyendo y terminando sus tareas escolares”, agrega el Sr. Mokgatlhe.

Ahora, en vez de  preocuparse porque la batería se pueda descargar, los Mokgatlhe se preocupan de que sus hijos se vayan temprano a dormir. La pareja espera poder mejorar su sistema solar para poder conectar una televisión y una radio.

En Dikgatlhong, Lentsweletau y Medie, aldeas vecinas, se han instalado también kioscos y ya hay viviendas que disponen de sistemas de energía solar. Se espera que la demanda por los kioscos aumente con el paso del tiempo a medida que las personas dan testimonio de su utilidad.

Además de proteger los bosques, el programa ayuda a reducir el tiempo que mujeres y niñas dedican a la preparación de alimentos. Con un horno económico se puede cocinar una comida para cuatro personas con sólo un kilo de madera y las bolsas de calor ahorran tanto madera como tiempo de cocción.

Cuando los productos a base de energía solar se hayan arraigado en estas aldeas piloto, se extenderá la energía solar a otras aldeas de Botswana. El uso de la energía solar puede reducir finalmente la tala de los bosques y las emisiones de carbono.