En Honduras, las comunidades utilizan datos del PNUD para mejorar sus servicios

07 junio 2010

Por Amy E. Robertson
2 de junio de 2010, San Francisco de Opalaca, Honduras — Los habitantes de San Francisco de Opalaca, un pequeño municipio en las remotas montañas del oeste de Honduras, tienen una larga tradición de organización comunitaria.

En la década de los 90, reclamaban y obtenían títulos de tierra comunal de la cual todos se beneficiaban. La comunidad entonces identificó que la enfermedad de Chagas era su mayor problema. Se trata de una enfermedad parasitaria tropical causada por las chinches — o insectos triatomine— que puede producir enfermedades cardiovasculares o del sistema digestivo con resultados letales.

La prevalencia de la enfermedad reflejaba la alarmante pobreza de la comunidad. Las casas de paredes de caña, techos de paja y pisos de tierra constituían un terreno propicio para la propagación de los insectos. En las casas se encendían los hornos a leña todo el día, y 85 por ciento de los niños estaban desnutridos. La atención médica era prácticamente inexistente, ya que los puentes rotos y los caminos hollados impedían que los trabajadores de la salud llegaran a la aldea. Viajar a otro pueblo para recibir atención médica requería tres días de viaje en cada dirección.
El gran volumen de datos del PNUD sobre el estado de los Objetivos del Milenio en Honduras ha ayudado a la comunidad de Opalaca a organizarse para obtener asistencia del Gobierno, mejorando sus condiciones de vida y salud (fotografía de Pablo Salazar Canelos)

Las dificultades para acercarse al gobierno central impedían encontrar soluciones. En primer lugar, llegar hasta Tegucigalpa, la capital de Honduras, requería todo un día de viaje en camioneta, otro día en autobús, y una o dos noches en un hotel. Era demasiado para una pequeña municipalidad con un presupuesto más pequeño aún. Luego estaba la maraña burocrática tan difícil de penetrar. La escasa flexibilidad de los fondos del gobierno hacía fácil que los entes estatales negaran la ayuda que solicitaba la comunidad.

En 2006, el PNUD en Honduras comenzó a recolectar datos sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio estableciendo tres “observatorios regionales” con oficiales técnicos basados en la localidad. A este proceso de recolección de información se unieron asociaciones regionales y municipalidades de todo el país, incluyendo a Opalaca. Desde entonces el PNUD ha producido extensos informes sobre el estado de los ODM para 50 municipalidades en las regiones más pobres de Honduras.

Los datos han ayudado a los habitantes de Opalaca a fijar sus propias prioridades de desarrollo. La comunidad elaboró una matriz de necesidades, incluyendo la necesidad de cuidado materno de mejor calidad. Cada necesidad está vinculada a un Objetivo del Milenio al que el Gobierno hondureño se ha comprometido expresamente.

“Este método de realizar una solicitud rompió el molde”, dijo José Antonio Velásquez, el asesor técnico de la municipalidad de Opalaca. “Antes, habíamos presentado solicitudes simples ante el gobierno sin datos de respaldo”.

La comunidad también encontró un aliado en el entonces Ministro de Cultura, Rodolfo Fasquelle quien, junto con el PNUD, alentó al gobierno nacional a convocar una reunión del “Gabinete Social” del país – un órgano interinstitucional conformado por representantes de 12 Secretarías de Estado — en San Francisco de Opalaca.
La reunión tuvo lugar en 2007 — dos años después que la comunidad intentara el primer contacto con el gobierno para solicitar asistencia — y le permitió a los ministros ver cómo vivían los habitantes de Opalaca.

Eventualmente, la reunión tuvo como resultado una respuesta integral del gobierno. Cuando la Secretaría de Salud no pudo brindar toda la asistencia que requerían las necesidades de la comunidad, la Secretaría Técnica y de Planificación y Cooperación Externa gestionó la solicitud de ambulancias, que fueron suministradas por Taiwán y Japón. El Ministro de Obras Públicas mejoró el estado de las rutas para facilitar el acceso a la comunidad incorporando 8,4 kilómetros en el plan de reparación y mantenimiento. El PNUD ayudo a solicitar la asistencia de otros donantes y agencias, incluyendo el Banco Mundial que proporcionó fondos para una clínica materna infantil.

La lista de logros es muy larga e incluye avances importantes en la lucha contra el problema que impulsó el proceso: la enfermedad de Chagas.

“Nuestra verdadera tarea es la incidencia”, dijo Pablo Salazar, el coordinador de proyecto de observatorios del PNUD. “Ayudamos a la comunidad local a comprender cómo y a quién abordar para obtener ayuda. También nos demuestra que debemos invertir en proporcionar información”.


Por más información contactar a pablo.salazar@undp.org en el Sistema de Observatorios para el Seguimiento de las Metas del Milenio, Honduras