Los pastores contribuyen a la conservación en el Macizo de Altai

20 mayo 2010

Por Onno van den Heuvel, Environment and Energy Programme Officer

 
Foto: Eskender Debebe / PNUD

En el Macizo de Altai viven una serie de especies en peligro como el leopardo de las nieves y la oveja salvaje más grande del mundo, la altai argali. En estas montañas habitan principalmente pueblos nómadas: la cordillera se extiende desde el desierto Gobi en el Sur a la Tundra siberiana en el Norte, y sirve de frontera de Rusia, Mongolia, Kazajstán y China. En este macizo se encuentran varios puntos importantes de la biodiversidad, sobretodo en áreas remotas de difícil acceso.

En el sector de las montañas que queda en Mongolia, todavía hay pastores que llevan una vida nómada tradicional. Viven en condiciones difíciles, con temperaturas generalmente por debajo del punto de congelación la mayor parte del año y con servicios básicos a nunca menos de 100 km de distancia. Hasta 1990, estos pastores dependían de un sistema centralizado de planificación para el pastoreo y tenían ingresos constantes. En la década de los 90, una ola de liberalización llevó a la eliminación de las reglamentaciones estrictas que habían tenido como resultado la degradación de la tierra, una caza sin restricciones y la pérdida del hábitat.

Para proteger la biodiversidad de la región, el Ministro del Medio Ambiente de Mongolia comenzó en 2005, con el apoyo del PNUD, el Proyecto de la Eco-región de Altai Sayan que utiliza a los pastores en la conservación de las montañas.

Por este proyecto, los pastores se agrupan en comunidades de 10 a 15 miembros que hacen planes para los casos de emergencia y buscan fondos de subsidios, lo que los prepara a responder a los desastres naturales, a hacer frente a los gélidos inviernos y a mejorar sus ingresos.

Los pastores participantes reciben capacitación para identificar y recopilar datos sobre los animales y las plantas en peligro de extinción de la región. Esa actividad de monitoreo ha generado nuevas informaciones sobre los hábitats y las cantidades de individuos de especies relevantes.

La información actualizada sobre ciertas manadas de animales es importante no sólo por su conservación, sino también para planificar su caza, que es una fuente considerable de ingresos en Mongolia.

El proyecto fortalece a los grupos comunitarios ya que les permite inscribirse como los únicos usuarios de los recursos naturales de la región. A cambio, los grupos se comprometen a proteger esos recursos y administrarlos según una reglamentación específica. Por ejemplo, los grupos garantizan que la caza sólo se haga en las estaciones permitidas y que no agote los stocks de animales.

En la actualidad, más de 45 comunidades, que cubren un área de más de 376.000 hectáreas, se han inscrito como usuarios únicos de los recursos naturales dentro del marco del Proyecto Altai Sayan. Para garantizar que el sistema se use correctamente, hay inspectores estatales del medio ambiente que supervisan a todos los grupos inscritos.

Últimamente algunas comunidades se han abierto al turismo estableciendo yurtas, que son las tiendas de campaña de los nómadas mongoles, y ofrecen paseos en camello. Otros han decidido centrarse en la fabricación de artesanías de pequeño tamaño. El Proyecto está dispuesto a dar apoyo a las comunidades que estén interesadas y que deseen establecer sus propios servicios turísticos.