Aldeanos filipinos transforman sus isla en parque natural

20 mayo 2010

Por Mitchell P. Duran and Janette L. Garcia del PNUD Filipinas

A fines de la década de los 80, el paisaje de la isla Samar, donde existe uno de los depósitos más importantes de bauxita del sureste de Asia, era sombrío y lúgubre: colinas sin árboles, ríos desbordados que inundaban las casas, las escuelas, las iglesias y las tierras de cultivo de las comunidades. Era una isla que sufría los efectos de una deforestación rápida y generalizada.

Víctimas del ataque de las lluvias torrenciales y de otros desastres naturales, los aldeanos se veían además amenazados por la tala desenfrenada y las actividades de exploración minera; se unieron entonces para luchar por poner fin a todas las operaciones que estaban destruyendo la vida en su isla.

En respuesta al pedido de los samareños, el Departamento del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales impuso una moratoria sobre la tala en febrero de 1989, extendida indefinidamente por la entonces Presidenta Corazón Aquino. En 1996, el Presidente Ramos declaró la isla Samar reserva forestal.

Así comenzó la asociación entre los samareños y el Gobierno: implementando el Proyecto de biodiversidad de la isla Samar. Este proyecto, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y administrado por el PNUD, tenía el propósito de conservar la diversidad biológica de la isla a través de una gestión sostenible de los recursos naturales y, al mismo tiempo, reducir la pobreza ofreciendo modos de vida alternativos a los miembros de la comunidad.  

El proyecto estableció el Parque Natural de la isla Samar, que es un parque de 453.000 hectáreas, que es el área protegida más grande de Filipinas. En este parque habitan 38 especies de mamíferos, 215 especies de aves, 51 especies de reptiles, 26 especies de anfibios y más de 1.000 especies de plantas, de las cuales más del 50 por ciento son únicas de esta región.

La nueva área protegida se dividió para múltiples usos que van desde la protección de las especies a dar cosechas sostenibles de productos forestales que no dependan de la madera. La dirección del parque adoptó una serie de intervenciones como la de construir nuevas estaciones de guardias para supervisar que no haya tala comercial, caza furtiva ni explotación minera.

Representantes de la comunidad de la isla formaron parte de las reuniones de consulta y de planificación de la protección de los recursos y de la administración general del parque. Su participación fue necesaria para encontrar una solución a las amenazas de, por ejemplo, la tala y las excavaciones mineras ilegales, y para fortalecer los valores de la conservación en toda la comunidad.

El Proyecto de biodiversidad de la isla Samar está siendo estudiado para poder aplicar el modelo en otras áreas de Filipinas y del mundo.