Burkina Faso: el PNUD apoya a mujeres microempresarias

05 mayo 2010

Fatimata Leah Nahini produce una marca de cerveza local (dolo), que vende en el Mercado y le genera grandes ganancias. Desde que abrió la cooperativa de ahorro y crédito en Matiakoali, pudo ahorrar dinero por primera vez en su vida. Fotografía: Kerstin Gossé/PNUD
Es difícil escapar de la pobreza si no se tiene acceso a recursos económicos. Por intermedio del PNUD, cada vez más mujeres en Burkina Faso utilizan los servicios financieros que les permiten a ellas y a sus familias ser autosuficientes y disfrutar de una vida mejor.


Fatimata Leah Nahini de 30 años de edad, se vio obligada a abandonar la escuela a los 12 años porque sus padres no podían costear la matrícula. Hoy es beneficiaria de un microcrédito a través del Programa de Desarrollo del Sector de Microfinanzas en Burkina (PRESEM). Ahora puede comprar mijo en mayores cantidades para producir y vender una marca local de cerveza. Le va muy bien y su meta principal es mantener a sus cuatro hijas en la escuela.

“Trabajo mucho para que mis hijas puedan permanecer en la escuela y tengan mejores oportunidades”, dijo, mientras mostraba lo que había podido comprar para sus dos hijas mayores este año: un uniforme para la mayor y materiales escolares para la más joven.

PRESEM es un programa conjunto de UNDP/UNCDF/Fédérations des Caisses populaires du Burkina. Su meta es mejorar el acceso a los servicios financieros locales y especialmente a las actividades lucrativas de las mujeres para fomentar la economía local.

PRESEM proporcionó los fondos para crear cinco nuevas cooperativas de ahorro y crédito, una cooperativa de microfinanzas que presta servicios bancarios a personas pobres que normalmente no tendrían acceso a servicios financieros. El programa también proporciona apoyo a cuatro cooperativas de ahorro y crédito ya existentes. Las nueve instituciones están ubicadas en áreas alejadas en el Sur y Sureste de Burkina Faso. La mayoría de las beneficiarias son analfabetas y no tienen conocimientos sobre sistemas bancarios. Por lo tanto, es necesaria una fuerte presencia en el terreno para hacer seguimiento de las actividades en las aldeas. Cada cooperativa de ahorro y crédito contrató a un facilitador que trabajó con las mujeres, desde la fase inicial de difusión hasta que obtuvieron un microcrédito, inauguraron su negocio y devolvieron el préstamo.

Las microfinanzas contribuyen al logro de los ODM, como es el caso de la educación primaria universal. Gracias al dinero que ahorró mediante el microcrédito, Fatimata Leah Nahini pudo costear la matrícula y los materiales escolares de Boima Thombiano, su hija de 10 años, por valor de 22 dólares (CFA 11000). Fotografía: Kerstin Gossé/PNUD
Para asegurar microcréditos mayores y más sostenibles, las mujeres se agrupan en cooperativas comunitarias basadas en la solidaridad. Cada mujer tiene su propia actividad que le genera ingresos, pero son titulares del crédito en forma conjunta. Si una mujer no puede cumplir con su cuota del préstamo, las otras mujeres miembro de la cooperativa de ahorro y crédito la respaldan en solidaridad.

Desde que abrieron las primeras cooperativas en junio de 2009, 3500 mujeres se han beneficiado con los microcréditos de 269 cooperativas de ahorro y crédito comunitarias. La mayoría de ellas lo utilizan para lo mismo que Fatimata Leah Nahini: productos alimenticios, mijo, producción de cerveza, soumbala y donuts. Otras crían ovejas y ganado.

Luego de cada ciclo de crédito, las mujeres pueden obtener un crédito mayor y mejorar sus vidas.

“Los microcréditos no sólo aumentan los ingresos de las mujeres sino que también aumentan su confianza. Una mujer que obtuvo un crédito y pudo pagarlo con intereses habla con confianza y su estatus en la comunidad mejora”, dijo Kadiatou Koubere, quien está a cargo de las actividades de las mujeres para las cooperativas de ahorro y crédito.

Fatimata Leah Nahini no es rica pero su microcrédito le dio esperanzas a medida que comenzó a ahorrar dinero, acumulando 370 dólares (CFA 182 700) en seis meses.

“Gano más dinero y puedo ayudar a mi esposo con sus gastos. Pero si no ahorramos no estoy tranquila. Tengo mi propia cuenta donde guardo dinero para emergencias para mis hijos y yo.”

Artículo por Kerstin Gossé