Preservando la cultura y protegiendo los aldeanos en Fidji

27 abril 2010

Tai Butani es el único habitante que queda en la aldea Lomawai que continúa produciendo sal de las lagunas del manglar, tradición que ha formado parte de la vida de la aldea por generaciones. Lomawai es una aldea de la isla de Fidji, y es conocida por esa tradición de la producción de sal. El programa de pequeñas asignaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial del PNUD cofinancia un proyecto, comenzado en 1999 por el Fondo Mundial para la Naturaleza.

Este proyecto ha permitido a Tai Butani organizar talleres y transferir sus conocimientos a las mujeres locales. “Junto agua de la laguna en una olla, la hago hervir por 24 horas, y una vez que se evapora, queda la sal. Cuando el agua se seca, se ve la sal inmediatamente”, explicó. Tai usa los recursos naturales para cosechar la sal de las lagunas de sal en los manglares. Ella prueba el agua y puede decir cuándo la sal está lista para ser recogida. Ella explica que no será posible hacer sal sin los manglares, ya que es su densidad la que atrapa el agua salada en las lagunas.

El proyecto comunitario de conservación emprendido por el PNUD también tiene como meta proteger los manglares y crear conciencia sobre su importancia. Antes de comenzar el proyecto, los aldeanos de Lomawai usaban los árboles del manglar como combustible y para construir sus chozas, lo que causó la pérdida de 11 hectáreas de manglar y de 3 hectáreas de lagunas de sal en 40 años. Fidji tiene la tasa más alta de ciclones en el Pacífico, y los manglares sirven de protección natural y reducen los daños potenciales después de los desastres naturales. También operan como barrera natural para la costa y protegen a la población local de los ciclones, las inundaciones y los temporales de lluvia.

Sholto Fanifo, Asociado de programa en el FMAM del PNUD hace notar que la principal fuente de ingresos de la comunidad de Lomawai es la pesca. “Han dicho que han estado perdiendo peces los últimos años y que han tenido que ir mar adentro para encontrar peces para vender, así que este proyecto les está dando una fuente de ingresos más cerca de sus casas.”Ayudando a los haitianos a aprender a producir sal de los manglares, el PNUD ayuda a los aldeanos a proteger sus recursos naturales y da a las mujeres de la aldea una nueva fuente de ingresos que les es muy necesaria. Diana, una de las beneficiarias del proyecto, está aprendiendo a cosechar sal con Tai. Está contenta con mantener vivas las tradiciones de la aldea. “Es importante para mí y para las mujeres en la aldea porque estamos aprendiendo. Es una tradición, y la podemos mantener viva”, dijo. Tai Butani por su parte explicó a los aldeanos que es importante continuar recuperando y pasando el arte de obtener sal a los más jóvenes. “Por esto se nos conoce, y mi gente tiene que comprender que este recurso natural es un modo de traer el desarrollo a la aldea Lomawai.”