La fabricación de esteras remplaza el tráfico ilegal de la fauna en Pakistán

22 abril 2010

Por Rehan Rafay Jamil

 Islamabad, Pakistán — Faizallah, llamado Faizo por sus amigos y sus familiares, caza tortugas para vivir. No es una profesión usual en Pakistán, país donde la carne de tortuga se considera contraria a las normas dietéticas del Islam. 

En el distrito Dera Ismail Khan, los comerciantes de tortugas ofrecen sumas importantes a los pescadores pobres para cazar tortugas de caparazón blando. (Foto del Programa de los humedales de Pakistán)

Faizo es originario de la comunidad nómade Kail del distrito de Dera Ismail Khan en la provincia del norte de Khyber-Paktoonkhwa. Faizo y su familia viven en carpas en las riberas del río Indo en la aldea Toya Siyal, que tiene una población de 1.200 habitantes y carece de electricidad y de escuela. Las principales fuentes de ingreso de la aldea son tejer canastos y mendigar. Algunos aldeanos trabajan como agricultores a sueldo, pero se les paga menos que a los de otras comunidades. “Somos extremadamente pobres”, dijo Fazio. El pescado se vende a 25 rupias por kilo, mientras que la carne de tortuga llega a 300 rupias por kilo. Necesitamos dinero para sobrevivir, y por eso cazamos tortugas”. 

Pakistán posee ocho especies de tortugas de agua dulce. Las tortugas de agua dulce, especialmente las de caparazón blando, son explotadas para los sectores de la alimentación y de los medicamentos en Asia del sureste y en China. En el distrito Dera Ismail Khan, los comerciantes de tortugas son los intermediaros en un comercio internacional floreciente y ofrecen sumas importantes a los pescadores pobres para cazar tortugas de caparazón blando. Antes abundaban en las aguas del río Indo las tortugas de caparazón blando Ganges y Peacock, pero ahora están en la “lista roja” de especies en peligro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Para los Kail, que son uno de los grupos más pobres y marginados, la degradación medioambiental es un resultado directo de la pobreza, porque ellos dependen de los recursos naturales para sobrevivir.

Reconociendo este hecho, el Ministerio del Medio Ambiente creó en 2005 el Programa de los humedales de Pakistán con el PNUD y con el Fondo para la fauna mundial en Pakistán. Este programa de siete años está dirigido a proteger los humedales – por primera vez en Pakistán – y simultáneamente aliviar la pobreza. Permitió al gobierno crear un marco de políticas, institucionales, técnicas y financieras para llevar a cabo la conservación de los humedales. Los esfuerzos se midieron por comparación al logro del Objetivo de Desarrollo del Milenio 7 que busca asegurar la sostenibilidad del medio ambiente. 

Cuando comenzó esta iniciativa, se le hizo difícil a Abdul Qadir, que ha trabajado con el PNUD los últimos diez años sobre temas relacionados con el medioambiente, hacer que los interesados dialogasen. Le preocupó mucho poder encontrar el modo de hacer llegar a los gobiernos locales y a las comunidades que luchan contra la pobreza, el mensaje del gobierno central de proteger los humedales.

La comunidad Kail recibió formación para hacer esteras, como parte de un esfuerzo para alentar el desarrollo de una industria doméstica que remplace el tráfico ilegal de la fauna. (Foto del Programa de los humedales de Pakistán)

Qadir recuerda que organizó una serie de reuniones formales e informales donde las personas se sentían a gusto hablando de sus necesidades. Las autoridades del distrito comenzaron entonces sus propias iniciativas a escala limitada, tales como el establecimiento de una clínica comunitaria. El PNUD ayudó a todos los niveles del gobierno – nacional, provincial y local – a complementar esos esfuerzos con proyectos a gran escala para mejorar la infraestructura social. 
Es a través de procesos abiertos y participativos de planificación que el PNUD reúne a las instituciones públicas y a las comunidades locales, explicó Qadir. “Las personas muchas veces no se confían, así que es muy importante consultarlos e involucrarlos sin atentar contra su cultura local.” 
El personal del Programa de los humedales de Pakistán ha trabajado con los empleados de los departamentos de fauna, pesca y aduanas de la provincia, para identificar partes de tortugas que se hayan vendido de manera ilegal, y para establecer lugares de desove de las tortugas con el fin de proteger la reproducción de las tortugas de caparazón blando. En 2007, la Ley sobre la fauna de la provincia de la Frontera Noroeste de 1975 fue enmendada para incluir a todas las tortugas de agua dulce de la provincia en la lista de animales que tienen que ser protegidos. 

El programa facilitó igualmente una formación vocacional a la comunidad Kail para alentar el establecimiento de una industria doméstica. La comunidad recibió también material de concientización ilustrando la importancia de la gestión de los recursos naturales, escrito en seraiki, el dialecto local. “Se ha probado que se puede trabajar con las instituciones locales aquí. La contribución del PNUD es la de coordinación”, dijo Qadir.