Las mujeres luchan por sus derechos en la recuperación de Haití

08 marzo 2010

El sismo devastador del 12 de enero afectó fuertemente al movimiento de mujeres haitianas con la muerte de muchas de las activistas principales. Antes del sismo, activistas como Anne-Marie Coriolan, Myriam Merlais y Magalie Marcelin trabajaban para reformar el sistema judicial y para crear una infraestructura de protección de las mujeres y de las niñas ante la violencia. Esa misma tarea se necesita ahora, ya que la violencia contra las mujeres aumenta cuando los países atraviesan una crisis.

El PNUD habló con una de las dos ministras que tiene Haití (los otros 16 ministros son hombres) para evaluar cómo la pérdida de esas activistas afectará la lucha por los derechos de la mujer. Marjory Michel, Ministra de los Asuntos de la Mujer, habló de los desafíos a los que se enfrentan las mujeres en un nuevo país que se está construyendo, un país en el cual la mujer está a cargo de aproximadamente la mitad de las familias. (Video de la entrevista a la derecha)

Michel también destacó la importancia de involucrar a las mujeres en la reconstrucción del país, no como recipientes pasivas de la ayuda sino como partes primordiales del proceso.

“Los programas como Dinero por Trabajo del PNUD son importantes porque aseguran la participación de las mujeres, les dan trabajo permitiendo así a muchas cabezas de familia tener los ingresos necesarios para mantener a los suyos”, dijo Michel.

Alrededor del 40 por ciento de los trabajadores contratados por el programa Dinero por Trabajo son mujeres. Esta iniciativa ayuda a dar un impulso a la economía local, dando trabajo a corto plazo a los haitianos limpiando escombros y rehabilitando las infraestructuras sociales esenciales, como la reparación de las calles y de la red eléctrica.

Poco adelanto en los indicadores sociales

De 10 millones de habitantes que tiene el país, 52 por ciento son mujeres, 42 por ciento de las cuales tienen menos de 15 años. El trabajo infantil es un problema serio. Según la Comisión Interamericana para los Derechos Humanos, el 100 por ciento de las niñas haitianas de entre 5 y 9 años trabaja en el mercado informal. Casi la mitad de los niños del país no van a la escuela, y casi el 60 por cierto de las mujeres no sabe leer ni escribir.

El casamiento temprano es también común. En Haití, la edad mínima establecida por la ley para casarse es de 15 años para las mujeres y 18 para los hombres. Haití tiene igualmente el promedio más alto de fertilidad en la región (4,8 niños por mujer entre los 15 y los 49 años) y tiene además el promedio más alto de mortalidad materna en la región (670 muertes cada 100.000 nacimientos).

Violencia contra la mujer

Haití tiene el promedio más alto de violencia de género de la región, y uno de los más altos del mundo. El Banco Mundial estima que el 70 por ciento de las haitianas ha sufrido algún tipo de violencia, sea doméstica o pública. Estas cifras han aumentado en los últimos años según la Comisión Interamericana para los Derechos Humanos.

Haití ratificó la Convención para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW, en 1981, aunque los primeros informes sólo comenzaron a presentarse en 2006). El gobierno se comprometió a prevenir, castigar y erradicar los actos de discriminación y violencia contra las mujeres. En 2005 se declaró que la violación es un delito, pero la Constitución haitiana todavía no prohíbe la discriminación sexual. El país no tiene leyes específicas contra la violencia de género, y la mayoría de los casos de abuso no se delatan a las autoridades. Además, muchos de los casos denunciados no son investigados ni procesados como es debido, lo que genera una cultura de impunidad.

Economía  

Casi el 50 por ciento de las haitianas tiene una actividad económica, que es el porcentaje más alto de América Latina y del Caribe, pero la mayoría trabaja en el sector informal y la disparidad en los ingresos es enorme ya que las mujeres ganan menos de la mitad que los hombres.

Mujeres en la política

Sólo el 5 por ciento de las diputadas son mujeres, mientras que el promedio de mujeres en la cámara baja en América Latina y el Caribe es del 20 por ciento (uno de los índices más altos del mundo). De los 135 escaños del parlamento de Haití, sólo ocho están ocupados por mujeres.
Fortalecer a las mujeres es crucial para el futuro del país. En la actualidad más del 40 por ciento de las familias tiene un solo progenitor, y la mayoría de ellos son mujeres. El desafío entonces es establecer políticas que atiendan a las necesidades de las mujeres, construir un país nuevo donde las mujeres, los hombres, las niñas y los niños tengan los mismos derechos y oportunidades.

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