La ONU reúne a tribus sudanesas rivales en un histórico diálogo de paz

24 diciembre 2009

mujer sudanesa durante dialogos de pazEn medio de mujeres de la tribu tradicionalmente nómade Missiriya, de la aldea de Um Khaer en el condado sudanés de Abyei, que vitoreaban, tocaban el tambor y bailaban, un grupo de representantes Missiriya se reunió el 14 de diciembre de 2009 en un encuentro histórico con representantes de la tribu Dinka Ngok.

A cinco años de la firma del acuerdo de paz que terminó oficialmente la segunda guerra civil de Sudán, todavía hay tensiones en Abyei, que es una región rica en petróleo.  Las confrontaciones violentas y las relaciones cada vez más tensas entre los dos grupos étnicos más importantes de la región – los Missiriya y los Dinka – han dejado en evidencia la extrema fragilidad de la paz. Aunque la decisión de la Corte Internacional de Arbitraje, de julio de 2009, relativa a las fronteras en Abyei fue aceptada tanto por el Gobierno de Sudán como por el Movimiento Popular de Liberación de Sudán que dirige el Gobierno de Sudán del Sur, la situación sobre el terreno hizo necesario grandes esfuerzos de consolidación de la paz en la región entre las dos tribus más importantes, para aclarar los malentendidos y evitar otros conflictos entre las tribus.

Reconociendo la gran importancia de hablar de paz en este momento crucial, el PNUD, conjuntamente con la Misión de la ONU en Sudán y con la Administración de Abyei, reunió a los líderes políticos Missiriya y Dinka Ngok de la región de Abyei por primera vez en la historia del conflicto, para discutir de temas relativos a la seguridad de las fronteras, al control de armas, a la migración y a la coexistencia pacífica. Los líderes eran representantes de ambas tribus.

“La coexistencia pacífica no es una elección sino un requisito previo para que sigan existiendo las dos comunidades, porque los Missiriya y los Dinka seguirán siendo vecinos independientemente de los resultados del referendo que tendrá lugar en 2011”, dijo Amir Kwol Arop Kwol, Gran Jefe de la tribu Dinka Ngok, haciendo referencia a los referendos que se han planeado para decidir el futuro de Sudán del Sur y de si las poblaciones de Abyei optan por ser parte del Norte o del Sur.

El diálogo reunió a más de 2.000 participantes de ambas tribus, incluyendo a mujeres y jóvenes, para hablar de manera abierta y transparente de las tensiones actuales sobre temas tales como la conflictiva línea de demarcación, la reconciliación, las políticas de Sudán en materia de armas y la seguridad durante la época de migraciones. La sesión se centró especialmente en la construcción de puentes de confianza entre las dos comunidades, y se aclararon rápidamente una serie de malentendidos y el sentimiento general de desconfianza que ha afectado las relaciones entre estos dos grupos.

Uno de los malentendidos tenía que ver con una supuesta pared que los Missiriya creían que los Dinka querían construir, lo que constituiría una barrera que les impediría llevar a su ganado de los pastos al agua.

“Preferimos morir antes que permitir eso”, dijo un representante de la tribu Missiriya al comienzo de la reunión de reconciliación. El diálogo aclaró muchos malentendidos, entre ellos que la decisión de la Corte de Arbitraje habla de fronteras administrativas y no de la construcción de barreras físicas.

“Me alegra esta iniciativa”, dijo Arop Ayuel Wuol, anciano Dinka de la aldea de Rumamir. “En el pasado, los esfuerzos por resolver los conflictos y lograr la coexistencia pacífica han fracasado, en general, porque los movimientos de consolidación de la paz se hacían en el ámbito de los líderes de ambas comunidades. A menudo las resoluciones acordadas por las partes no llegaba a las comunidades.”

Lo que quizá sea más importante es que, por primera vez en la historia de las actividades de consolidación de la paz y de reconciliación en la región, las mujeres tuvieron una parte activa en las discusiones y pudieron dar su punto de vista sobre los efectos directos que el conflicto tiene sobre la vida de las mujeres. El PNUD cree que sólo a través de diálogos comunitarios de reconciliación en Sudán, que reúna a los grupos de mujeres, de jóvenes y de líderes tradicionales, podrá la región consolidar esta paz conseguida con tanto esfuerzo.

“Las mujeres son las que llevan la peor parte en las situaciones de conflicto”, dijo Nyancuk Truk, una representante de la tribu Dinka de la aldea de Rumamir. “No sólo perdemos a nuestros hijos y maridos en la guerra sino que perdemos también nuestra dignidad. Es por eso que hacemos un llamamiento a nuestras hermanas Missiriya para unirse a nuestros esfuerzos por mantener la paz en la región.”