Los georgianos desplazados rehacen sus vidas con la ayuda del PNUD

12 octubre 2009

Unos 30.000 georgianos siguen desplazados a más de un año del conflicto armado, que duró cinco días, entre Rusia y Georgia, de agosto de 2008. El PNUD está trabajando con el Gobierno de Georgia para facilitar la recuperación a largo plazo de la crisis, haciendo hincapié no sólo en dar las necesidades básicas a las personas, sino en darles medios de vida y modos de labrarse una vida mejor para ellos y sus familias.

En la región central de Shida Kartli, a donde huyeron la mayoría de los desplazados, el PNUD ha trabajado para reconstruir casas, escuelas y la infraestructura del agua potable, además de dar microcréditos para ayudar a las personas a comenzar tareas agrícolas o algún negocio.

 “También damos orientación vocacional en áreas donde hay trabajo en la construcción, la agricultura y el procesamiento de alimentos”, dijo Bo Asplud, Representante Residente del PNUD en Georgia. “Esto ayudará a las personas a encontrar un empleo de largo plazo y beneficiarse del desarrollo de Georgia.”

Gocha Petriashvili era un agrónomo de Nuli, pequeño pueblo cerca de Tskhinvali, ciudad que fue bombardeada duramente durante el conflicto de 2008. Petriashvili y su familia tuvieron que huir cuando prendieron fuego a la aldea. Ahora vive, con su mujer y sus tres hijos, en un asentamiento lejos de su casa. Con un microcrédito de € 1.000 que recibió del PNUD, Petriashvili piensa hacerse agricultor y plantar trigo.

“Allí ya no hay nada, destruyeron nuestras casas”, dijo. “Tenemos que comenzar una nueva vida aquí y esperar que algún día podamos volver.

Con el fin de capacitar a todos los que el conflicto dejó sin trabajo, el PNUD está trabajando con la universidad local en Gori para dar formación vocacional en las profesiones que tienen más demanda. Más de 300 personas recibieron formación en los seis meses inmediatamente después del conflicto, y otras 500 terminarán su formación el año próximo. Otras 90 familias han creado vergeles después de recibir semillas de frutas.

Shota Sherazadishvili es un agricultor de Kheiti, pequeña aldea de las afueras de Tskhinvali. Cuando comenzó la guerra, envió a su esposa y cuatro hijas para que estuvieran a salvo, pero él se quedó a cuidar la casa y sus siete vacas. Sin embargo, él también tuvo que huir cuando comenzó el bombardeo. Ahora vive en el asentamiento de Teliani y comenzó a labrar un terreno que recibió a través del programa del PNUD.

“Somos agricultores, para eso servimos”, dijo Sherazadishvili. “Se puede sobrevivir si se trabaja mucho y uno no se da por vencido. Espero poder volver algún día para reconstruir lo que destruyeron, pero por el momento, nos las arreglamos con esta pequeña casa y con la tierra que tenemos aquí.”