Confeccionar una vida mejor para las mujeres en Bangladesh

17 jul 2009

Alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y cambiar la vida de las personas

Meta 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre | Meta 3: Promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer


Foto:PNUD
Aleya Begum (izquierda) en su tienda de ropas
en Bangladesh con sus dos aprendices

Con la cinta métrica alrededor del cuello, rodeada de telas e hilos, en cualquier parte del mundo se daría por sentado que Kakuli Aktar es una costurera o una modista. Pero en Bangladesh, esta joven de origen humilde que dirige una pequeña empresa exitosa no es una mujer del montón. Kakuli sobresale. Además, gracias a una iniciativa del PNUD, está preparando el terreno para que otras mujeres de su país puedan establecer sus propias empresas.  

Como muchas otras mujeres en Bangladesh, Kakuli se casó muy joven, cuando tenía apenas 12 años, perdiendo así muchas de las oportunidades que ofrece la vida. Enviudó a la temprana edad de 14 años y solo asistió a la escuela hasta terminar séptimo grado.

Sola con su pequeño hijo en la ciudad de Mymensingh, al norte de Bangladesh, Kakuli aprendió a coser mediante la capacitación que recibió de un proyecto apoyado por el PNUD. En 2008, obtuvo un préstamo de 20.000 taka (unos 290 dólares de los EE.UU.) de su Comité de Desarrollo Comunitario local y abrió su propio taller de costura. Actualmente gana 5000 taka (unos 72 dólares) por mes, y se mantiene a sí misma y su hijo de 5 años. 

Kakuli también da clases de costura a dos mujeres jóvenes que trabajan en su tienda, una iniciativa de aprendizaje que recibe el apoyo del proyecto Alianza Urbana para la Reducción de la Pobreza, por conducto de la asociación comunitaria local. Al emplear a las dos jóvenes aprendices, los beneficiarios del proyecto como Kakuli transmiten competencias y nuevas ideas a la comunidad en general.

En el otro extremo de la ciudad, sucede algo parecido, esta vez en la tienda de Aleya Begum. En ella, tres aprendices trabajan en un pequeño taller que da a la calle. Aleya recibió capacitación por medio del mismo programa de aprendizaje que Kakuli. Con un préstamo de 20.000 taka (unos 290 dólares), abrió lo que actualmente es un próspero taller de costura que genera ingresos por valor de unos 10.000 taka (145 dólares) por mes, con una ganancia del 30%: un ejemplo de proyecto que ha tenido éxito en Bangladesh.

Sus aprendices recibieron capacitación durante dos meses por conducto del mismo proyecto y sueñan con establecer su propio negocio algún día.  

La participación de las mujeres en su comunidad y en los planes de capacitación y de préstamos respaldados por los proyectos de reducción de la pobreza del PNUD tiene repercusiones sobre la sociedad en que viven.

Al demostrar que pueden dirigir prósperos talleres de costura, Kakuli y Aleya están contribuyendo a eliminar prejuicios históricos relacionados con las capacidades y papeles de la mujer. Al impartir capacitación a sus aprendices, también preparan el terreno para que las mujeres cumplan nuevas funciones. Por ejemplo, Aleya no solo trabaja para mantenerse a sí misma y a su hija de 13 años, sino que además lentamente está contribuyendo a modificar las condiciones que permitirán a jóvenes mujeres como su hija forjar sus propias vidas. 

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