Conciliar trabajo y familia, desafío pendiente para América Latina

06 julio 2009

La Presidenta de la República, Michelle Bachelet, encabezó la ceremonia de entrega del informe "Trabajo y Familia: hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social", presentado por la OIT y el PNUD. Palacio de La Moneda.
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En América Latina y el Caribe, las más de 100 millones de mujeres que trabajan ganan en general menos que sus pares hombres, tienen empleos informales y están más expuestas a los despidos. La crisis, en tanto, así como amenaza con agravar esta desigualdad, también puede representar una oportunidad para que se pongan en práctica nuevas políticas que ayuden a conciliar la carga del trabajo con las exigencias del cuidado de la familia.

Estas son algunas de las conclusiones clave del Informe "Trabajo y Familia: hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social", preparado por la OIT y el PNUD, y que fuera presentado en Chile, el lunes 6 de julio, por la mandataria chilena Michelle Bachelet y la directora regional del PNUD, Rebeca Grynspan.

"Este informe nos invita a revalorizar el papel de las mujeres y las familias, a repensar las relaciones al interior de la familia, y a examinar cómo podemos colaborar desde la empresa, desde el Estado, desde los distintos actores de una sociedad", dijo la presidenta Bachelet. La mandataria chilena admitió que "la crisis económica aparece hoy como lo verdaderamente urgente ante los ojos de todos los gobiernos y la ciudadanía", pero acotó que "no debemos perder esta mirada estratégica".

Para Grynspan, en tanto, "la organización de la sociedad y del trabajo productivo y reproductivo alrededor de un solo modelo, donde el padre es proveedor y la madre cuidadora, ha entrado en crisis, dado los profundos cambios que se han dado en el ámbito demográfico, la estructura familiar y la organización del trabajo". "Cuando los mecanismos de conciliación tradicionales no dan respuesta a las nuevas necesidades, las familias concilian de alguna manera, pero ello sucede con altos costos para la sociedad y las personas, y produce grandes ineficiencias", acotó.

Las proyecciones sobre el impacto de la actual crisis económica mundial en el mercado laboral muestran a las mujeres como una de las principales afectadas. Según la OIT, de los 50 millones de empleos que podrían perderse, 22 millones serán de mujeres. La investigación de los organismos de la ONU constató que si bien los países se han esforzado por disminuir la brecha de género, persiste la desigualdad. Por ejemplo, a pesar de que más de la mitad de las mujeres tiene un trabajo remunerado, cerca del 50% trabajan de manera informal, lo que las excluye de salud, previsión y las políticas públicas en varios países de América Latina.

El concepto de "corresponsabilidad social" postulado por la OIT y el PNUD alude no sólo a la necesidad de que hombres y mujeres compartan las tareas domésticas y el cuidado de hijos, enfermos y adultos mayores, sino que también apela al rol de los demás actores sociales, como el Estado, las empresas, los sindicatos y las organizaciones sociales.

"Este informe demuestra que no tener políticas conciliatorias genera más costos que la inversión de tenerlas. No tenerlas implica desaprovechar la fuerza de trabajo, disminuir el rendimiento de las personas trabajadoras y mantener una menor calidad de vida para individuos y familia", puntualizó Grynspan.

El estudio propone una serie de estrategias públicas y áreas de intervención, tanto legales como políticas y administrativas, e identifica buenas prácticas implementadas en los países.