La huelga de los trabajadores, sólo parte de la crisis en Moldavia

19 junio 2009

construction workers in Moldova
Foto: PNUD

La vida no es nada dulce en dos fábricas de azúcar de Cupcini, en el norte de Moldavia. Allí, más de 200 trabajadores han bloqueado el acceso a las fábricas. El trabajo y los ingresos son difíciles de encontrar en Moldavia, y los trabajadores están pidiendo la compensación que la dirección difirió el año pasado. Hasta que la consigan, hay 5.000 toneladas de azúcar almacenadas en las fábricas, esperando ser enviadas.

La huelga de los trabajadores es sólo una de las caras que la crisis económica mundial tiene en Moldavia.

“No tenía ahorros para alimentar a mi familia”, declaró el empleado de la fábrica de azúcar Gladhi Vadim al Jurnal de Chisnau, agregando que pasó seis meses sin recibir su salario.

No es el único en la lucha por sobrevivir. En Moldavia, la reducción en la demanda de exportaciones y una considerable caída en la cantidad de dinero que envían los que trabajan en el exterior, las llamadas remesas, han afectado enormemente al país. Según el Banco Mundial, los ingresos per cápita del país siguen siendo los más bajos de Europa: poco más de US$1.000 por año.

Además, las remesas de los últimos años han representado más del 30% del PIB de Moldavia; más del 25% de los moldavos trabajaban en el exterior, especialmente en Rusia.

Sin embargo, con la disminución de las oportunidades en otros países, los migrantes están ahora volviendo a casa, a un futuro incierto. Además de pasar a engrosar las filas de desempleados, representan nuevas dificultades para esta pequeña nación sin salida al mar que se encuentra entre Rumania y Ucrania.

“El descontento puede aumentar si los reducidos ingresos y la pobreza creciente alimentan las protestas y las manifestaciones”, dijo Ben Slay, economista superior del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Europa y la CEI. “Los países con una historia de conflicto reciente o “congelado” tienen mayor riesgo de volatilidad e inestabilidad.”

Moldavia ya ha tenido protestas esta primavera después de las tumultuosas elecciones nacionales. Aún no se ha encontrado una solución respecto a las elecciones y el país sigue en un limbo político. Además, Moldavia tiene un conflicto congelado en la región oriental del país. Allí, en la región de Transnitria, comenzó un conflicto en épocas de la independencia moldava, en 1991, que todavía sigue latente.

Además de los asuntos inmediatos, hay preocupaciones a largo plazo. “Esta situación presenta una amenaza de efectos negativos sobre el desarrollo humano, al reducirse los ingresos, aumentar el desempleo, disminuir la asistencia social y crecer desmesuradamente la cantidad de pobres y personas vulnerables”, dijo Slay, quien agrega que, en Moldavia, el PNUD hará frente a estas inquietudes adaptando sus programas existentes de modo de afrontar mejor los nuevos desafíos.

Por ejemplo, a través de una red que ya existe en varias aldeas, el PNUD ha creado 10 centros de reintegración social para luchar contra el tráfico de personas. Dadas las severas circunstancias económicas del país, muchos habitantes de Moldavia son vulnerables a ese tipo de tráfico, especialmente las mujeres que se venden con fines de prostitución y los hombres que son traficados como mano de obra.

El PNUD también está ayudando a los migrantes que vuelven, tanto hombres como mujeres, mediante la formación laboral, con el fin de proporcionarles conocimientos que se adapten a la  demanda del mercado laboral.

Mientras tanto, en Cupcini, los trabajadores del azúcar en huelga todavía esperan que se les pague antes de que cierren las fábricas, las cuales se supone que cierren sus puertas debido a la escasez de materia prima y a los problemas financieros. Antes de eso, los cerca de 800 trabajadores en huelga mantienen las esperanzas.

“Me quedé en casa durante seis meses, sin sueldo, y únicamente después nos dijeron que la fábrica no iba a trabajar este año”, declaró un viejo empleado, Aliona Scurtu, al Jurnal.

Su colega, Gladhi Vadim, agregó que: “A nadie le importa la pobreza en la que cada vez caen más personas.”  

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