Los pescadores recogen ganancias compartidas en Sudán

03 junio 2009

Por Jaime Jacques*

Mar Rojo - “Siempre podemos saber cuando estamos cerca del mar”, dice Ali Abu Ali, de 50 años. “El aire es diferente, más fresco al contacto con la piel.”

Ali y la mayoría de los hombres de esta aldea han estado pescando toda su vida. Para ellos, pescar es más que un trabajo: es un modo de vida. Además es un tema de conversación que forma parte de todas las charlas y una actividad que los mantiene a ellos y a sus familias.

Durante años, los hombres de esta región rural y pobre de Arbaat en el este de Sudán, no tenían equipos para pescar. Pasaban sus días yendo a pie hasta la costa del Mar Rojo y alquilaban pequeños botes de madera para poder pescar en las aguas poco profundas de la costa.

“Llevábamos a los pescados que habíamos conseguido sobre los hombros, y caminábamos del mar hasta el camino, que quedaba a unos 3 km”, cuenta Ali.

Los hombres esperaban que alguien los recogiese. Algunas veces el pescado se echaba a perder y tenían que volver con las manos vacías.

Hoy, sin embargo, sus manos están llenas. Ali y sus compañeros hoy se sientan en el animado mercado de pescado de Puerto Sudán, detrás de canastas llenas de pescado fresco y variado, pescado de lo más profundo del Mar Rojo.

Acaban de volver de una semana de pesca en uno de los tres barcos de fibra de vidrio, con motor, que les dio el Programa de Recuperación y Rehabilitación (PRR). Ali muestra docenas de diferentes pescados grandes de diferentes colores, que están expuestos para que los propietarios de los hoteles y restaurantes locales puedan comprar.

“Son peces que sólo se pueden encontrar en altamar”, dice Ali. “Antes, los pequeños botes de madera que alquilábamos no eran lo suficientemente fuertes para navegar con olas, pero con los barcos del PRR podemos salir a altamar durante varios días.”

Además, el PRR también les dio tres refrigeradores, y los pescadores ahora pueden mantener el pescado fresco hasta durante una semana. Eso quiere decir que pueden almacenar el pescado hasta que están listos para venderlo en el mercado, lo que es una gran ventaja, explique Ohaj Ahmed Eimali, de la organización SOS Sahel-one, uno de los socios en el PRR en el Mar Rojo.

El PRR es una iniciativa de cinco años (2005-2010), incluyendo cuatro años de implementación. Es el programa más amplio y completo de recuperación de Sudán, y está administrado por el PNUD en nombre del Gobierno de Unidad Nacional y del Gobierno de Sudán del Sur, con una financiación de € 55,8 millones, de los cuales € 49,75 millones vienen de la Comisión Europea y € 1,5 millones del Gobierno de Noruega. Hay un total de 44 ONG nacionales e internacionales trabajando juntas en 10 estados a través de todo el país (Nilo Azul, Abyei, Río Nilo, Mar Rojo, Kordofan del Sur, Norte del Alto Nilo, Ecuatoria Central, Ecuatoria del Este, Warrap y Bahr Al-Ghazal del Norte), concentrándose en el fortalecimiento institucional, en mejorar los medios de vida y los servicios básicos.

En el estado del Mar Rojo, el duro clima desértico y el aislamiento de muchas de sus comunidades dificultan los proyectos. Sin embargo, a pesar de las dificultades que tienen estas comunidades, se han obtenido resultados excepcionales. Parte del éxito del consorcio del estado del Mar Rojo se basa en la excelente coordinación en el ámbito comunitario. Antes de que comenzara el PRR en este estado, las comunidades ya habían formado la Asociación de Desarrollo de Arbaat (ADA), que era una organización local que pretendía ocuparse de las necesidades de la región en materia de desarrollo, pero las reuniones y las actividades eran esporádicas y mal organizadas.

El proyecto de pesca de Arbaat es un proyecto realmente comunitario, ya que 105 familias se benefician de los tres barcos. Funciona así: hay tres grupos de 35 pescadores. Cada grupo tiene un barco, y cada grupo se divide en cinco grupos más pequeños; son esos equipos que tienen un programa de rotaciones para salir a altamar. Cada vez que un grupo vuelve del mar, se vende el pescado en el mercado local y las ganancias se dividen entre los 35 miembros del grupo.

“Los barcos y los refrigeradores dados por el PRR cambiaron muchas cosas. Ahora podemos navegar tres o cuatro horas en altamar para pescar”, dice Serie Abu Ali que tiene 30 años. “Podemos pescar todo tipo de peces, a los que no teníamos acceso en la pesca de costa. En un viaje de siete días, podemos pescar 800 kilos de pescado y venderlo a 8 SDG el kilo”, dice mientras limpia el pescado sobre las rocas.

Ali y los demás pescadores lo asarán en un fuego abierto y dormirán en la playa, para levantarse al alba y salir nuevamente a navegar. Es una vida simple, que requiere una formula simple para tener éxito: “Pescamos más y hacemos más dinero”, dice Ali.

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* Jaime Jacques es el Oficial de Comunicaciones y Promoción del Programa de Recuperación y Rehabilitación del PNUD en el Sudán.