Iluminando el futuro de las mujeres de Rajastán en la India

18 marzo 2009


Foto: PNUD/India
Estas mujeres – Dos “ingenieras solares descalzas” – se encargan de mantener las luces de varias aldeas remotas.
En los confines de Rajastán, donde las dunas marcan la frontera entre India y Pakistán, hay cuatro aldeas que han visto sus noches iluminadas por luces incandescentes alimentadas por energía solar renovable. Las aldeas, que son una serie de caseríos esparcidos en un paisaje desértico ondulante en Rajastán, estado occidental de India, nunca estuvieron conectadas a la red energética. Ahora las luces son parte del proyecto de India y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo llamado “Energía renovable para el medio rural” que formó y contrató a las mujeres de la aldea como “ingenieras solares descalzas” para generar energía solar renovable.

Cuatro mujeres jóvenes – una de cada aldea – han creado estas luces y se les paga para mantenerlas y repararlas. Fue un acto de fe y llevó mucho trabajo persuadir a las familias que permitiesen que estas cuatro mujeres fueran entrenadas para servir a sus comunidades. El Centro de Trabajo e Investigación Social (SWRC), que es una ONG de Tilonia que implementó el programa en el distrito Barmer de Rajastán, tiene un programa residencial de formación, para mujeres seleccionadas en las aldeas, en su campus en el distrito Ajmer de Rajastán.

Era impensable para las cuatro familias que sus hijas se fuesen de la casa, y sobre todo que fuesen a vivir con extraños. Las cuatro mujeres asistieron sólo hasta el quinto u octavo grado en la escuela, ninguna había vivido lejos de su familia o viajado más allá de una aldea cercana, y nunca sin un chaperón. Tres de ellas, Sajani, Saleemati y Chano, están casadas, y como todas las mujeres casadas de sus comunidades, usan un velo. La cuarta, Bhagwati, está comprometida para casarse. “Nadie en la aldea ha hecho algo así antes, la gente decía que son los hombres los que deben recibir formación, y entonces se nos dijo que este proyecto sólo da formación a las mujeres. Le llevó mucho tiempo a la gente aceptarlo”, dice Bhagwati.

“Salíamos de la aldea por la noche con el acuerdo de que la mujer podía participar, y en la mañana volvíamos para enterarnos que habían cambiado de parecer”, recuerda un oficial de proyecto que trabaja con SWRC.
Después de mucho trabajo de persuasión, Bhagwati, Sajani, Saleemati y Chano pasaron dos meses en el campus de SWRC en Tilonia y un mes de formación sobre el terreno. Luego ensamblaron las luces y faroles en sus aldeas y dirigieron su instalación. Ahora hacen chequeos regulares en la aldea, responden a las reclamaciones, reparan las luces que no funcionan y mantienen las baterías que las alimentan.

SWRC ha creado un taller en su centro de Dhanau, en el mismo bloque. Las reparaciones que no se pueden hacer en la aldea se hacen en ese taller. Las cuatro mujeres viajan en los autobuses que hacen el trayecto, de manera irregular, entre sus aldeas y Dhanau cuando el trabajo así lo requiere. Pasan el día o, si el trabajo lo demanda, pasan unos días en el centro.

En las aldeas todavía hay muchos que se asombran de que a mujeres que hasta hace unos meses hacían las mismas tareas que las demás – limpiar, acarrear agua, y ayudar con la comida – ahora se les llama “ingenieras”, pero prefieren tener luz, independientemente de quién se encargue de su mantenimiento. Cada familia que tiene luz contribuye a un fondo de la aldea del cual paga un salario a la “ingeniera solar descalza”. Las aldeas están llenas de niñas pequeñas que van detrás de la ‘ingeniera descalza’ y la miran con asombro trabajar con cables y fusibles, y ellas también esperan ser ingenieras algún día.

Aparte de Rajastán, este proyecto, que terminó en junio de 2008, también fue implementado por el PNUD en Jharkhand, Uttarakhand y Sikkim. 

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