Viviendo positivamente en Ecuador

08 marzo 2009

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Empleadas del PNUD hablan sobre los retos que enfrentan las mujeres en áreas de crisis (en inglés):

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Historias de mujeres alrededor del mundo:


Foto: UNDP/Ecuador
Un grupo de asistentes a una de las escuelas de promotores en respuesta al VIH/SIDA.
Quito - Hoy en Ecuador hay cerca de 50 mil mujeres que viven con VIH y que hacen parte de una red activa que busca  fortalecer las capacidades de las personas y sectores estratégicos en la respuesta a la epidemia.  Todo comenzó con un entrenamiento a  400 mujeres  líderes que fueron capacitadas para multiplicar el conocimiento acerca de la prevención, atención y cuidado de la epidemia. La capacitación recalcó la importancia del empoderamiento de las mujeres con el objetivo final de vivir una vida feliz, digna, sin discriminación ni estigma.

El PNUD Ecuador y la Coalición Ecuatoriana de personas Viviendo con VIH identificaron falta de motivación y de conocimientos acerca de la epidemia, entre personas viviendo con VIH/Sida.  La solución: poner las personas en el centro de la respuesta – y a las mujeres como agentes de cambio.

Frente a este escenario se realizaron una serie de 'escuelas de promotores' diseñados para diferentes sectores: universitario, laboral, sindical y gobierno local – que comprendieron personas viviendo con el VIH.  Se incluyó teoría y práctica, desde el manejo científico de la información hasta lecciones de cómo hablar en público y realizar talleres.

Carmen Pozo, hoy Secretaria Contadora de la  Coalición Ecuatoriana de Personas que Viven con VIH-Sida, recuerda su experiencia:

“La preparación en la escuela de Promotores en respuesta al VIH-Sida ha sido un enorme reto, porque es muy difícil llegar a los demás con información que para muchos sigue siendo un tabú y más aún implica un desgaste personal. Pero noté que yo tenía un rol muy importante en todo eso. Vi, en ese momento, que mi función pasaría a ser de promotora de cambios a todas las personas que se encontraran a mí alrededor. Mi primera meta fue mi propia familia, vecinos y amigos. Por eso cuando organicé el taller en mi casa, realmente me sentí útil no solo para mi comunidad, pero a toda la sociedad. El resultado más impactante fue que ‘mi gente’ entendió que ser VIH positivo no implica ser inútil ni tampoco ser escoria entre el resto de las personas. Queremos que la información y el respeto se multipliquen.

Otra experiencia muy interesante fue poder trabajar con trabajadoras sexuales, mujeres realmente valiosas y que necesitan ser informadas del tema de VIH-sida y con mucho más énfasis, justamente por las vulnerabilidades relacionadas a su medio de trabajo. Las mujeres tienen que ponerse al frente de la prevención a la epidemia.

Ahora, como promotora oficial, puedo decir que este ha sido un proceso de fortalecimiento a las capacidades personales e intelectuales de todas las mujeres que han participado en los talleres y que hoy hacen parte de la red.  Gracias a esta escuela, muchas de nosotras nos hemos empoderado. Tenemos el rol de fortalecer la participación de las Mujeres Viviendo con VIH-Sida en el país, propuesta que se ha vinculado directamente con la creación de estas escuelas en Ecuador.”