Las mujeres, motor del éxito en Moldavia

Ludmila Abramciuc es la primera mujer en Moldavia que lidera una compañía de energía renovable
La empresa de Ludmila Abramciuc demostró rápidamente su eficiencia y sostenibilidad en el mercado energético moldavo. Foto: Mihai Maciuca/PNUD Moldova

Ludmila Abramciuc es la primera mujer que dirige una compañía dedicada a las energías renovables en Moldavia. En su ciudad natal, Balti, Ludmila está a la cabeza de una próspera empresa de briquetas combustibles de biomasa –”Ecobricheta”– que se ha expandido y cuenta con el apoyo de un programa financiado por la Unión Europea e implementado y cofinanciado por el PNUD.

Mediante la asistencia del “Proyecto de Energía y Biomasa”, así como de la Agencia de Eficiencia Energética, el negocio de Ludmila ha triplicado en poco tiempo su producción.

Gracias al mecanismo de arriendo que ofrece el programa, “Ecobricheta” ha podido adquirir equipos de producción de briquetas de alto rendimiento con los cuales pasó de producir 90 toneladas de briquetas al mes a más de 300 toneladas, suficiente para calentar cinco escuelas y jardines de infantes durante los meses de invierno.

Cuando Ludmila fundó la empresa en 2008, tenía muchos años de práctica en la industria del reciclaje. Fue esta experiencia profesional, junto con una firme confianza en las energías renovables, las claves de la creación de un negocio floreciente.

“Nada debe ser desechado, todo tiene que ser reciclado”, dice Ludmila.

El establecimiento de “Ecobricheta”, que utiliza subproductos de las industrias forestal y cerealista para producir las briquetas de combustible, no estuvo exento de desafíos, afirma Ludmila. Uno de ellos fue la decisión de crear un negocio en un sector históricamente dominado por los hombres.

“Al principio, mis asociados e incluso mis empleados me miraban con cierta suspicacia”, recuerda. “Probablemente dudaban de mis posibilidades de éxito en el campo de la energía, en el que hay un número mucho mayor de hombres que de mujeres. A pesar de ello, sus dudas se desvanecieron en el momento en que se dieron cuenta de que estaban tratando con una profesional.”

La empresa demostró rápidamente su eficiencia y sostenibilidad en el mercado energético moldavo. A través de sus programas, el “Proyecto de Energía y Biomasa” espera poder ayudar a otros empresarios como Ludmila, contribuyendo no sólo al logro de los objetivos nacionales establecidos por las autoridades moldavas en términos de reducción de la dependencia energética del país, sino también promoviendo una participación económica y cívica de las mujeres lo más amplia posible.


Victoria Ignat, punto focal de género y especialista en formación del Proyecto, explica: “La experiencia del ‘Proyecto de Energía y Biomasa’ muestra que las mujeres desempeñan un papel importante en los procesos de toma de decisiones relacionados con la ejecución de proyectos de calefacción con biomasa en las comunidades beneficiarias.”

Según los datos del Proyecto, alrededor de 7.000 personas –de las cuales el 80 por ciento son mujeres, empleadas como gerentes, maestras o funcionarias públicas– se benefician de mejores condiciones de trabajo y mayor confort térmico en las instituciones públicas de las zonas rurales de Moldavia.

Mientras tanto, en Balti los esfuerzos de Ludmila han sido objeto de reconocimiento, y ella ha sido recientemente galardonada por sus logros como campeona en el campo de las energías renovables, en la “Gala Eco-Energética Moldava”, organizada por el Ministerio de Economía y la Agencia de Eficiencia Energética, con el apoyo del “Proyecto de Energía y Biomasa”.