Albania: nuevos horizontes para las víctimas de violencia doméstica

Mujer hace campaña sobre no a la violencia
Camapaña en escuelas sobre violencia doméstica y de género. Foto: PNUD Albania

Rina pasó los últimos tres meses de su embarazo en un refugio nacional para sobrevivientes de violencia doméstica en Tirana. Hace nueve meses, ella y sus dos hijos de 2 y 5 años huyeron de la situación abusiva de su hogar, situado en las montañas del norte de Albania. Rina rompe en llanto cuando habla de su aldea, su pueblo, y particularmente su hijo mayor, a quien tuvo que dejar atrás. A pesar de todo, ella nunca quiere regresar a su vida anterior.

“Es un milagro que el bebe nació sano después de los horrores que mi cuerpo y mente pasaron en manos de mi esposo durante mi embarazo “, afirma Rina, quebrantándosele la voz.

Aspectos destacados

  • 3 de cada 4 mujeres albanas con licencia por maternidad han sufrido alguna forma de violencia doméstica en los últimos 12 meses.
  • Desde que el sistema se instaló hace dos años, ha recibido casi 100 casos de violencia doméstica y más de dos tercios de estos se están tratando mediante el modelo de CCR.
  • El sistema permite una cooperación estrecha entre entidades públicas, como el municipio, la policía, el tribunal, las autoridades de salud y educación y las ONG, en casos de violencia doméstica.

A través de la televisión local, Rina conoció el Sistema de Respuesta Coordinada por la Comunidad (CCR, por sus siglas en inglés) del municipio de Burrel y pidió ayuda. Con la asistencia del coordinador de violencia doméstica  del municipio y del Departamento de Policía de Burrel, solicitó una orden de protección y presentó una demanda de divorcio. Ya que su vida corría peligro, el equipo de respuesta la refirió al refugio.

Burrel es una de la municipalidades de Albania que está aplicando el CCR en contra de la violencia doméstica. Esta respuesta tiene un sistema de remisión con una gestión multidisciplinaria de casos, reunión unificada de datos sobre la violencia doméstica y una cooperación estrecha entre entidades públicas, tales como el municipio, la policía, el tribunal, las autoridades de salud y educación y las ONG.

El refugio nacional y el sistema de CCR se establecieron mediante el apoyo del PNUD y están ayudando a sobrevivientes de violencia doméstica a recibir una solución integral para sus casos.

“Cuando las mujeres y sus familias llegan aquí, encuentran un ambiente tranquilo y segur y servicios como atención médica, consejería psicológica, representación legal, servicios de guardería y apoyo para el empleo”, destacó Juli Vokopola, jefa de la Unidad de Servicios Sociales del refugio.

Adelina Farrici, alcalde de Burrel, dice que desde que el sistema se instaló hace dos años, ha recibido casi 100 casos de violencia doméstica, más de dos tercios de estos se están tratando mediante el modelo de CCR.

“Antes de establecer el modelo de CCR, teníamos usualmente cinco a seis casos anualmente,” afirmó. “La violencia doméstica ha estado presente en nuestra comunidad desde siempre, pero ahora las mujeres están acudiendo en grandes cantidades, alentadas por los mejores servicios coordinados. “

Una encuesta realizada a nivel nacional en 2013, con el apoyo del PNUD, mostró que 3 de cada 4 mujeres albanas con licencia por maternidad han sufrido alguna forma de violencia doméstica en los últimos 12 meses. El 59 por ciento de las encuestadas reportó haber sufrido algún tipo de violencia doméstica.

Como respuesta a la violencia generalizada en los hogares de Albania, el Gobierno, con el apoyo del PNUD, ha progresado rápidamente en términos de la penalización de la violencia contra las mujeres, expandiendo el modelo de CCR en varios municipios del país, fortaleciendo los mecanismos de la implementación de la ley, y estableciendo servicios de refugios.

Con el Convenio de Estambul que comenzará en agosto, el Gobierno apoyado por el PNUD lanzará un nuevo sistema en línea para rastrear los casos de violencia doméstica a nivel nacional, y habilitará una línea de atención para denuncias.

Estas intervenciones forman parte de un programa conjunto de la ONU sobre igualdad de género, apoyado por el Gobierno de Suecia.

En el refugio, Rina siente que los tiempos están cambiando, y ella no está sola. Al participar en programas de formación profesional y con el avance de los procedimientos legales para reunirse con su hijo, Rina ve hacia el futuro de una manera más positiva.