Afganistán: líderes religiosos se apoyan en el Islam para proteger a las mujeres y sus derechos

Abdul Wasa Antazar, Diputado de Distrito Rodad en la provincia de Nangarhar en Afganistán, habla durante una formación sobre el derecho de la mujer
Abdul Wasa Antazar, Diputado de Distrito Rodad en la provincia de Nangarhar en Afganistán, habla durante una formación sobre el derecho de la mujer, abril 2012. (Foto: Farzana Wahidy/PNUD Afganistán)

El Gobierno del Afganistán está recurriendo a los mullahs y a los ulemas (líderes religiosos y eruditos islámicos), así como a otros dirigentes religiosos y comunitarios, para concienciar a la población sobre los derechos de las mujeres de conformidad con el derecho islámico, mediante un programa apoyado por el PNUD.

Aspectos Destacados

  • El proyecto es parte de una iniciativa del PNUD, en colaboración con el gobierno, de 3.1 millones de dólares con enfoque de género y derechos de los niños en Afganistán.
  • El proyecto educa a líderes religiosos y de la comunidad de los derechos de las mujeres establecidos por la ley islámica
  • Los líderes reciben capacitación sobre las consecuencias del matrimonio precoz, el matrimonio forzado y la violencia de género. Se discuten cuestiones de herencia, incluyendo una comparación entre lo que dice la ley islámica sobre el derecho de la mujer a la herencia y lo que sucede en la práctica

El programa nacional, que están ejecutando el Ministerio de Haj y de Asuntos Religiosos y el Ministerio de Asuntos de la Mujer, pide a los mullahs y otros líderes islámicos y comunitarios que lleven a cabo una labor de concienciación sobre las consecuencias del matrimonio precoz, el matrimonio forzoso y la violencia por razón de género.

Los mullahs, los ulemas y los dirigentes comunitarios que participan en este programa —apoyado por Italia y el Reino Unido— han empezado a hablar abiertamente sobre la violencia contra las mujeres durante los sermones de los viernes en las mezquitas.

Se dirigen a su público, compuesto en su totalidad por hombres, para hablarle sobre los efectos negativos de tales acciones según lo indican los textos islámicos. Se espera que, al involucrar a los hombres desde el comienzo como agentes de cambio, la visión de la sociedad sobre la condición jurídica y social de las mujeres empezará un proceso de transformación.

“En el Afganistán, cuando las personas reciben instrucciones basadas en valores religiosos, escuchan y acatan”, comenta Mawalwi Abdul Hanan, un participante. “Creemos que, al involucrar a los dirigentes religiosos, estos programas reducirán la violencia doméstica”.

Los participantes también tratan temas relacionados con la herencia, como, por ejemplo, una comparación entre lo que establece el derecho islámico sobre el derecho sucesorio de la mujer y lo que sucede en la práctica.

La población del Afganistán está compuesta, principalmente, por comunidades tradicionales que respetan de manera estricta su cultura y sus costumbres locales. Como consecuencia, la población suele tener una confianza profundamente arraigada en sus eruditos religiosos y mullahs, a los que se respeta como custodios de sus valores sociales.

“Este tipo de capacitación es del todo esencial para personas como nosotros, que trabajamos en la administración y tratamos casos personales”, explica Abdul Wasa Antazar, Jefe Adjunto del distrito de Rodad, en la provincia de Nangarhar. Hemos aprendido mucho sobre los derechos de las mujeres y la violencia contra ellas en estas actividades de capacitación, que utilizaremos a partir de ahora en nuestro trabajo diario”.

Antazar, sus 25 colegas y un grupo de ancianos de la aldea participaron en un curso de capacitación de 10 días sobre los derechos de las mujeres.

El programa comenzó en la provincia septentrional de Balkh a finales de 2009. Doscientos cincuenta mullahs procedentes de cinco distritos participaron en una serie de sesiones de capacitación y charlas informativas y participativas sobre los derechos de las mujeres según el islam. En la actualidad, el programa ha llegado a más de 3.900 dirigentes comunitarios y religiosos en 6 provincias.

Faridullah, de 35 años de edad, se ha percatado de los nuevos mensajes sobre los derechos de las mujeres en su mezquita en Jalalabad desde que su mullah participó en los talleres.

"Personalmente, sabía muy poco acerca de los derechos de las mujeres, pero desde que nuestro mullah empezó a hablar de ellos, he aprendido mucho y ahora siempre intento asistir con regularidad a sus sermones”, dice Faridullah. Estoy seguro de que, si continúan los sermones de los mullahs en el futuro, la violencia contra las mujeres decrecerá de manera significativa en las comunidades afganas”.

El PNUD está colaborando con el Gobierno del Afganistán para abordar las necesidades de las mujeres, un elemento crucial para el desarrollo del país. Recientemente, el Gobierno se comprometió a agilizar el aumento de la participación de las mujeres en la administración pública, en todos los niveles, para alcanzar el 30% en 2013

Informe Anual 2013
"En Apoyo del Progreso Global"

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