Croacia: sanación y esperanza para las víctimas de violencia sexual

Víctimas de violencia sexual en tiempos de guerra en Croacia
Víctimas de violencia sexual en tiempos de guerra en Croacia. Foto: PNUD Croacia

Como muchas mujeres en el país que sufrieron violencia sexual durante el conflicto armado en Croacia, entre 1991 y 1995, Ana (*) ha intentado sobreponerse a este trauma por más de veinte años. “Solía sentirme tan impotente”, dice la mujer, quien es viuda y está en los 50 años.

Aspectos destacados

  • Se estima que 2.200 personas han sufrido formas graves de violencia sexual relacionada con el conflicto en Croacia; sin embargo, solo 147 casos han sido denunciados.
  • Aun cuando las sobrevivientes han prestado declaración, solo hubo 36 procesamientos y 15 condenas.
  • El PNUD en Croacia apoya la formulación de nuevas leyes que otorgarán reconocimiento, compensación y apoyo a las víctimas de violencia sexual perpetrada durante conflictos armados.

Aparte de lidiar con el violento legado de la guerra, muchas víctimas en Croacia temen ir en busca de ayuda legal o compensación y generalmente son estigmatizadas en sus familias y comunidades. Pese a que el país de poco más de 4 millones de habitantes cuenta con una cifra estimada de 2.200 sobrevivientes  de violencia sexual como resultado de la guerra, menos de 150 de ellas ha seguido adelante en hacer valer sus derechos. A pesar de la lamentable frecuencia de la violencia sexual en los conflictos, los perpetradores rara vez son castigados.

Como parte de un proyecto piloto apoyado por el PNUD, Ana se unió recientemente a un programa de ayuda psicosocial para sobrevivientes de violencia sexual y abuso durante la guerra. El alcance de este proyecto llamado “Soy mucho más que mi trauma” fue más amplio que los  típicos programas de terapia. Adoptó un enfoque integral para mejorar la calidad de vida de las participantes, ofreciéndoles apoyo en áreas fundamentales como percepción, fortalecimiento del cuerpo y mente, espacio y límites personales, amor y conciencia, resolución de conflictos y aceptación de la autoayuda. La iniciativa no se concentró en revivir la violencia sexual que ocasionó el trauma, sino en descubrir la fortaleza interior para retomar una vida normal.

Además de talleres y sesiones de terapia, se adjudicó a las mujeres su propio espacio para reunirse y organizar charlas.

“El programa realmente aumentó el bienestar psicosocial de las mujeres”, expresa Branka Devčić, líder del equipo de terapia. “Todas las mujeres demostraron mayor reconocimiento de sus propias necesidades y la mayoría ha adoptado una forma nueva y más constructiva de afrontar situaciones difíciles y desafíos emocionales. Ha aumentado su capacidad de controlar y expresar sentimientos de ira, temor, ansiedad y depresión.”

La representante Residente del PNUD en Croacia, Louisa Vinton, destacó la importancia de empoderar a los sobrevivientes. “Lo que creemos y pensamos ahora, con dos años de experiencia, es que los sobrevivientes de la violencia sexual no son víctimas  a quienes  haya que tener lástima, consolar y de cierta forma esconder de la vista pública, sino que son mujeres y hombres resilientes que se ponen de pie para recuperar  sus vidas si cuentan con el apoyo adecuado, estímulo y reconocimiento.”

El PNUD también ha apoyado al Ministerio de Veteranos de Guerra con la elaboración de leyes que por fin otorgarán el reconocimiento, compensación y apoyo que necesitan las víctimas de violencia sexual durante conflictos armados, reconociendo finalmente los derechos de estas mujeres, según las normas europeas y de la ONU.

La Ley sobre Derechos de la Víctimas de Violencia Sexual en la Guerra Patria, que se espera entrará en vigor en 2014, asignará estatus especial a los sobrevivientes. La Ley brindará asistencia psicosocial adicional a las víctimas y sus familias y autorizará reparaciones económicas por los terribles abusos que han sufrido.

La nueva ley consagra los derechos de las víctimas sin necesidad de que un tribunal dicte un veredicto de culpabilidad, ya que después de dos décadas es poco probable que el sistema judicial procese a los perpetradores.

“Al finalizar el programa había logrado eliminar gran parte de mi ira y alcancé un punto en el cual me he propuesto continuar disfrutando del resto de mi vida. Supongo que eso es lo que quieren decir con “dar cierre”. Antes no lo creía posible,” dijo Kate* (68), otra participante del proyecto que sufrió durante décadas.

(*) Los nombres de los protagonistas han sido modificados en este artículo.