En Yemen, mujeres pintoras mejoran sus destrezas laborales

Una mujer joven pintando como parte del programa de empleo juvenil en Yemen
Una mujer joven pintando como parte del programa de empleo juvenil en Yemen (Foto: PNUD en Yemen)

Detrás de los muros de estuco de la escuela para niñas "7 de julio", ubicada en la ciudad capital de Sana'a, se desarrolla una situación poco frecuente en Yemen: diecisiete mujeres vestidas con delantales celestes se encuentran ejerciendo con dedicación el oficio de pintoras.

Aspectos Destacados

  • El proyecto de Empoderamiento Económico de la Juventud del PNUD ayuda a miles de jóvenes, tanto hombres como mujeres, en las provincias de Sana'a, Aden y Taiz, a encontrar trabajo y a iniciar pequeños emprendimientos.
  • Yemen es el país con peor calificación en el Índice sobre la Brecha de Género Mundial de 2012.
  • El 53% de la población del país se encuentra desempleada y el 55% vive por debajo de la línea de la pobreza.
  • El proyecto cuenta con un presupuesto de USD 2.5 millones y está subvencionado por los gobiernos de Japón y de Corea.

"Estoy feliz de aprender una nueva habilidad, para poder ofrecerle una mejor calidad de vida a mi hija de tres años", comenta Yusra*, una madre soltera de 18 años que forma parte de este grupo. "Me obligaron a casarme a los 14 años y me divorcié cuatro años más tarde. Gracias a este trabajo, puedo mantener a mi hija", agrega.

Yusra participa del proyecto de Empoderamiento Económico de la Juventud, respaldado por el PNUD y los gobiernos de Japón y de Corea, que ayuda a enfrentar el desempleo prácticamente generalizado entre los jóvenes yemeníes. En un país donde el 53 % de la población se encuentra desempleada y el 55 % vive por debajo de la línea de pobreza, el riesgo de recurrir a la violencia y de que se produzcan nuevos conflictos es muy elevado.

Desde 2012, el proyecto ha ofrecido a los jóvenes, tanto hombres como mujeres, perspectivas de empleo a corto plazo. Asimismo, se incentiva a los participantes a ahorrar parte de sus ingresos (que el PNUD compensa con un subsidio de hasta 300%) y a reinvertirlo para crear pequeños emprendimientos.

El proyecto ofrece nuevas posibilidades, especialmente a las mujeres yemeníes que, con frecuencia, deben enfrentar grandes restricciones en el tipo de trabajo que pueden realizar, debido a la cultura conservadora del país.

"Por primera vez, vemos mujeres pintando muros como medio de vida. Esto respalda mi teoría de que las mujeres pueden adaptarse a cualquier situación. Al fin y al cabo, los actos dicen más que las palabras", comenta Shafiah al-Siraji, Directora de la escuela "7 de julio".

A pesar de aprender nuevas habilidades y de desarrollar sus propios emprendimientos, la vida de muchas mujeres yemeníes aún es precaria. Yemen es el país con peor calificación en el Índice sobre la Brecha de Género Mundial de 2012, que mide la disparidad entre hombres y mujeres en áreas clave, como la participación y las oportunidades económicas. Asimismo, la situación ha empeorado desde el levantamiento de 2011 y, en la actualidad, cuatro de cada cinco mujeres consideran que su condición de vida se ha deteriorado significativamente en los últimos años.

Esta disminución del nivel de vida, sumado al alto índice de desempleo y a los problemas económicos del país, podría aumentar la vulnerabilidad de Yemen y el riesgo de que se repitan los violentos enfrentamientos de 2011. Por lo tanto, el PNUD considera que es fundamental invertir en las futuras generaciones.

"Necesitamos que las mujeres y los jóvenes se comprometan y se entusiasmen con la idea de desarrollar su talento e iniciar sus propios emprendimientos. Al empoderar a los jóvenes, Yemen está invirtiendo en su activo más valioso", explica el Director Ejecutivo de País, Gustavo González.

El proyecto también desafía las barreras de género profundamente arraigadas en la sociedad yemení. Incluso dentro de la escuela, las mujeres pintoras debieron enfrentar cierta resistencia. "No creo que las mujeres puedan hacer este trabajo. Este es un trabajo para hombres, ya que las mujeres son muy frágiles", comentó una profesora que decidió mantener el anonimato.

Sin embargo, lejos de desalentar a las mujeres, las críticas despectivas no hicieron más que aumentar su determinación. "¿Por qué no? No estoy haciendo nada malo", explica Intisar, una mujer de 24 años que decidió dedicarse al oficio de pintor.

En algunos casos, las estrictas normas sociales pueden resultar ventajosas. Dado que en Yemen el contacto entre hombres y mujeres es muy formal y limitado, pintar dentro de un hogar puede ser una tarea extremadamente compleja, ya que los pintores deben estar supervisados en todo momento por un integrante masculino de la familia. Para una mujer, esto podría representar una gran oportunidad.

La directora al-Siraji no tiene dudas: "Sé que las mujeres encontrarán trabajo, en especial ahora que han demostrado su capacidad en la escuela".

El momento ha llegado para las jóvenes de comenzar a construir su propio futuro con ayuda de sus ahorros. Por ejemplo, una de las pintoras inauguró una biblioteca y una pequeña librería en la remota comunidad donde vive, y otra joven abrió una tienda de patatas fritas cerca de un parque.

"Al principio solo nos reíamos, pero al ver el gran trabajo que habían hecho, nos dimos cuenta de que no hay diferencias entre el hombre y la mujer", comenta una de las estudiantes.

*Se modificó el nombre de la participante para proteger su identidad.