En Turquía, la moda crea empleos para las mujeres

Mujeres trabajando en la fábrica Argande
Mujeres trabajan en la fábrica Argande. Foto: PNUD Turquía

Para Fatma, divorciada desde los 19 años y que vive con sus padres y dos hijos, la vida era muy difícil.

 “Quise a mi esposo, pero no funcionó”, comenta Fatma. “Me engañó y yo no tenía profesión ni trabajo. No sabía qué hacer.”

Aspectos destacados

  • El proyecto ayudó a establecer fábricas y talleres textiles en Anatolia Sudoriental, que emplean a unas 5.000 personas.
  • Más de 1.000 mujeres recibieron capacitación sobre igualdad de género, salud reproductiva y habilidades de comunicación.
  • Alrededor de 1.200 mujeres y 400 hombres participaron en programas de capacitación en temas como prendas de confección, control de calidad, cooperativas, comunicación e igualdad de género.

Sin embargo, la vida de Fatma cambió cuando conoció a Şükran Altun, líder de la marca Argande. Altun coordina el Centro Comunitario Multiusos para la Administración de Desarrollo Regional del Proyecto de Anatolia Sudoriental (GAP).

Como parte del proyecto, las prendas y los accesorios Argande son ideados por renombrados diseñadores de moda en Estambul y fabricados por mujeres en Anatolia Sudoriental. Los productos se venden en línea y en tiendas minoristas de Turquía, y las mujeres que trabajan en el proyecto cuentan con seguro médico y un salario.

El proyecto se lleva a cabo con la colaboración del PNUD y la Administración de Desarrollo Regional del GAP, y recibe el financiamiento de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SIDA, por sus siglas en inglés), con el fin de mejorar la gestión comercial y las capacidades empresariales de las mujeres en Anatolia Sudoriental.

“El proyecto ha ayudado a crear empleos para alrededor de 5.000 mujeres y hombres”, comenta Altun.

Según dice, “se han fundado cerca de 18 fábricas y unos 60 talleres textiles. Nos solicitan personal y empleamos grupos de personas por un período de tres a seis meses para que trabajen en la línea de capacitación, aprendan el proceso de fabricación y luego empiecen a trabajar en estas fábricas”.

El nivel de participación laboral de la mujer en Turquía era sólo de 29,5 por ciento en 2012. Asimismo, 37 por ciento de las mujeres trabajan en el mercado laboral como familiares no remunerados, mientras el nivel de participación laboral del hombre es de 5,2 por ciento.

En Anatolia Sudoriental, este nivel de participación laboral de la mujer se reduce a 9,8 por ciento. Aun cuando la mujer encuentre un empleo, generalmente percibe menos remuneración y menor cobertura de serguridad social que el hombre.

Desde 2008, más de 4.300 mujeres han generado ingresos a través de actividades destinadas a respaldar proyectos. Los Centros Comunitarios Multiusos y las iniciativas locales se han beneficiado con este respaldo, gracias al desarrollo de lazos comerciales y al suministro de equipos y de materias primas. Alrededor de 1.200 mujeres y 400 hombres han participado en diversas capacitaciones sobre temas como prendas de confección, control de calidad, cooperativas, comunicación e igualdad de género.

“Muchas cosas cambiaron en mi vida cuando comencé a trabajar para Argande”, recuerda Fatma. “El cambio más importante es que ahora puedo enviar a mis hijos a la escuela y tengo mi propio apartamento. Es casi imposible para una mujer de la región oriental de Turquía ganar dinero y vivir sola con sus hijos. Ahora, pienso que puedo lograrlo”