Nicaragua: un programa ayuda a los jóvenes a crear empresas

Mujer nicaraguense en su tienda
Leyli Siles en su pequeño negocio de artesanías, que ella y tres amigas abrieron con un préstamo de un programa de empleo juvenil nicaragüense (Foto: PNUD Nicaragua)

Cuando era pequeña, Leyli Siles estudiaba, corría y jugaba al escondite como cualquier otra niña en Nicaragua, a pesar de ser sorda y haber nacido en el seno de una familia sin recursos. Pero, al llegar la adolescencia, comenzó a notar que su discapacidad auditiva era un obstáculo para sus aspiraciones.

Con el paso de los años, al ir cobrando consciencia de la realidad de su exclusión social, Siles se sentía hundida. Aunque tuvo la oportunidad de ir a una de las pocas escuelas de educación especial que hay en Nicaragua, en su vida diaria percibía la discapacidad que sufría como un obstáculo real que auspiciaba claramente un futuro incierto.

Aspectos Destacados

  • A través de un programa nacional de empleo juvenil, más de 1.800 jóvenes nicaragüenses han recibido formación para poder emprender sus propios negocios.
  • Además, otros 2.400 han obtenido capacitación técnica específica para sus nuevas empresas.
  • Los nuevos empresarios han recibido ayuda financiera en forma de pequeños préstamos y subvenciones de entre 1.000 y 5.000 dólares.

Pero hoy en día, Siles, de 25 años, enseña en una escuela de necesidades especiales, es presidenta de la Asociación de Personas Sordas de Matagalpa y trabaja como socia en una microempresa de productos artesanales. Ella y otras tres amigas que también padecen una discapacidad auditiva, han abierto una tienda de objetos textiles hechos en Nicaragua en la que venden, entre otros artículos, ropa, calzado, bolsos y accesorios para mujeres.

Siles y sus socias son de Matagalpa, una ciudad ubicada 120 kilómetros al norte de Managua. Son trabajadoras jóvenes que luchan para salir adelante y sienten que, por fin, el sol comienza a brillar en sus vidas. Sus ventas van en aumento y Siles tiene muchos proyectos para seguir creciendo profesionalmente.

Las cuatro mujeres son beneficiarias de un programa nacional de empleo juvenil apoyado por el PNUD, el Gobierno de Nicaragua y otras cinco agencias de la ONU. Con un presupuesto de 5,6 millones de dólares, la iniciativa trabaja para crear empleo entre los jóvenes nicaragüenses, que enfrentan una tasa de desempleo del 8,8%.

Como resultado del programa, en los últimos tres años se han creado 200 pequeñas empresas, lo que ha beneficiado directamente a 1.500 nicaragüenses de entre 15 y 25 años de edad. Entre los negocios creados hay pequeños restaurantes, panaderías, tiendas y servicios de reparación de motocicletas. Los nuevos propietarios reciben créditos de pequeña cuantía, además de formación técnica y preparación sobre cómo poner en marcha un negocio.

Por medio de la lengua de signos y un intérprete, Siles explica sonriente que la formación que recibieron ella y sus socias sobre cómo crear y gestionar una empresa nueva fue crucial. Posteriormente, elaboraron un plan de negocio para poder obtener financiación, presentaron una solicitud, compitieron con otras peticiones y recibieron un crédito para su nuevo negocio, Artesanías Nicaragüita.

Ahora que el negocio está establecido, Siles se siente feliz e ilusionada. La situación financiera de Artesanías Nicaragüita es robusta: las deudas se han saldado; los pagos del crédito se hacen puntualmente cada mes; y pronto llegará el día en que empiecen a obtener ganancias. Siles y sus socias han iniciado el viaje que las sacará de la pobreza. Y lo que es igual de importante, dice, es que ahora se siente como una verdadera parte integrante de la sociedad.