En Etiopía, la artesanía ayuda a las familias a salir de la pobreza

dos niñas etíopes
Un programa conjunto del PNUD y UNESCO tiene como objetivo mejorar la vida de 100.000 adolescentes y mujeres como estas endistintas regiones de Etiopía (Foto: Fondo ODM)

Genet Tesfaye es una joven, casada y madre de un hijo, que vive en la capital de Etiopía, Addis Abeba. Alfarera de profesión, Genet ha contribuido cada vez más al presupuesto familiar gracias a su trabajo.

Aspectos Destacados

  • El programa de tres años de duración fue posible gracias a una dotación de cinco millones de dólares aportados por el Fondo español para el logro de los ODM, canalizado a través del PNUD y la UNESCO
  • El programa se llevó a cabo en las regiones de Addis Abeba, Amhara, Harar, Oromiya, Tigrai y las naciones, nacionalidades y poblaciones meridionales (SNNP, por sus siglas en ingles).
  • Es uno de los 128 programas del Fondo para el logro de los ODM que están en funcionamiento en 49 países, repartidos por cinco regiones de todo el mundo.

Etiopía cuenta con un patrimonio cultural rico y diverso, y un proyecto conjunto del PNUD y la UNESCO está sacando provecho de este patrimonio para ayudar al país en su lucha contra la pobreza. Como parte de ese proyecto, Genet y otras mujeres, encuadradas en una cooperativa, recibieron capacitación para mejorar sus habilidades.

“El diseño y la calidad de nuestros trabajos de alfarería han mejorado mucho después de nuestra formación”, afirma Genet.

La formación impartida a Genet y a las mujeres de su cooperativa forma parte de un programa de tres años que se ha desarrollado en seis de las regiones del país, con más de 100.000 beneficiarios. El programa ha contribuido a ayudar a las comunidades a utilizar y aprovechar su legado cultural para preservar su patrimonio, y a la vez adquirir nuevas habilidades que les permitan aumentar sus ingresos.

Con una producción de 20 piezas de terracota al día, el ingreso mínimo mensual de Genet asciende ahora a 1.000 birr, y sueña con aumentarlo prescindiendo de los intermediarios y suministrando directamente sus ollas artesanales a los principales hoteles y restaurantes.

El presidente de la región de Amhara, Ayalew Gobeze, afirma que el programa está contribuyendo a aunar las actividades comerciales y las culturales de una manera que no se había abordado anteriormente.

“Ahora estamos despertando”, ha afirmado.

El presidente de la región de Tigrai, Woldu Abay, está totalmente de acuerdo.

“Antes de la intervención de este proyecto, no teníamos idea de cómo generar ingresos a partir de nuestra tradición cultural”, afirma, a la vez que explica que esta nueva comprensión ha ayudado a la comunidad a encontrar empleo por cuenta propia con la elaboración y la venta de bienes culturales.

Ashut Haji Mohammed se ha beneficiado también de esta intervención. El comercio de artesanías de su familia lleva abierto más de 13 años, pero la formación le mostró que todavía tenía nuevas habilidades que aprender.

“La formación que recibí de este programa en cuanto a nuevos diseños y modelos me ayudó mucho a concentrarme en la mejora de la calidad y cantidad de mis productos”, afirma, a la vez que explica que el mercado de sus productos ha crecido tanto que ahora está en busca de un taller de producción mayor, así como de nuevos mercados para las artesanías terminadas.

También Nestanet Asrat comparte esta situación. Nestanet es un joven cuya educación formal no pasó del sexto grado de primaria, pero la formación del programa conjunto ha potenciado sus habilidades artísticas naturales, y hoy día tiene ingresos de hasta 500 birr vendiendo sus artesanías religiosas de cuero y sus trabajos en madera a los turistas que visitan los monasterios situados en la península de Zege.