Camboya: el marketing aumenta las ventas de artesanía indígena

Kul Pul, a member of Kroeung indigenous group, weaves scarf on the staircase of her home in Ta Gnach village in Ratanakiri province. Photo: UNDP
Kul Pul, a member of Kroeung indigenous group, weaves a scarf outside her home in Ta Gnach village in Ratanakiri province. (Photo: UNDP)

El tejido artesanal, una tradición que se transmite de una generación a otra entre los pueblos indígenas de Camboya, está adquiriendo gran valor gracias a la asociación entre el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), otros organismos de la ONU y organizaciones locales.

Desde julio de 2010, 800 indígenas de 10 aldeas ubicadas en cuatro provincias de Camboya, han estado aprendiendo nuevas técnicas empresariales, entre ellas, técnicas de venta y control de calidad, desarrollo de habilidades de exposición, evaluación de costos y métodos de envío, para así aumentar la venta de textiles y productos e incrementar los ingresos de sus familias.

Destacado

  • 5 millones de camboyanos viven con menos de la mitad de un dólar al día, siendo las mujeres y los pueblos indígenas los más marginados.
  • El sector de la seda de Camboya genera alrededor de 25 millones de dólares al año, aunque la mayoría de las ganancias todavía se llevan a cabo en el extranjero.
  • Las nuevas habilidades de marketing que proporciona el programa han ayudado a que las ventas de artesanías aumentaran en un 18% en las provincias participantes.

“Estamos muy contentos de que más personas quieran comprar nuestros productos”, comentó Planh Proleav, una mujer de 27 años del grupo indígena Kroeung de la aldea de Ta Gnach, provincia ubicada al noreste de Ratanakiri.

“Tendremos más dinero para comprar alimentos, medicamentos y libros para que nuestros niños puedan estudiar”, agregó Proleav, una de las 195 personas que recibieron formación en su aldea.

La iniciativa forma parte del Programa de Apoyo a las Industrias Creativas (Creative Industries Support Programme), que tiene por objetivo preservar y promover el legado cultural camboyano, así como ofrecer un medio de vida a más de 800 indígenas y artesanos de Khmer en la provincia central, norteña y oriental (Kampong Thom, Preah Vihear y Mondulkiri), y de Ratanakiri.

En Ratanakiri, el PNUD trabajó con el grupo de la sociedad civil Organización Camboyana de Productos Forestales No Madereros (Cambodian Non-Timber Forest Product Development Organization, CANDO) para ayudar a las comunidades indígenas a encontrar mercados para sus artesanías. CANDO también organizó sesiones de formación sobre planificación empresarial, gestión financiera, evaluación de costos, control de calidad y comercialización.

Entre octubre de 2010 y marzo de 2011, la venta de tejidos de los indígenas de la provincia aumentó un 18 % en comparación con el mismo semestre de 2009, según los registros de CANDO.

“En el pasado, los pueblos indígenas no entendían el funcionamiento del mercado, pero a través de la formación han aprendido a evaluar el precio de sus productos en función de los costos de las materias primas, del trabajo que implica y de las herramientas de producción”, explica Heng Socheath, miembro del personal de CANDO.

Los aldeanos producen los tejidos y los venden a CANDO que, a su vez, subcontrata a otros productores, en su mayoría mujeres y personas con discapacidad, para convertirlos en productos listos para la venta.

Protectores de computadoras portátiles, bolsas de compra y billeteras fabricadas con telas tejidas se venden en la capital Phnom Penh, en puntos de venta turísticos e incluso en la tienda creada por el Programa de Apoyo a las Industrias Creativas.

Además de mejorar los ingresos de los pueblos indígenas, esta asociación también ayuda a preservar el legado cultural de numerosos grupos étnicos.

“Muchas comunidades indígenas han abandonado su tradición de tejer. No pudieron encontrar mercados para vender sus artesanías y tampoco consiguieron respaldo para mejorar la calidad de sus productos”, comenta Heang Sarim, presidente de CANDO.

Esta nueva formación ha otorgado a las mujeres mayor independencia. “En el pasado, dependían de sus maridos para vivir, y en la actualidad, muchas de ellas aportan dinero a sus hogares”, afirma Sarim.

Además del PNUD, otros organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). la Organización Internacional del Trabajo, y la Organización para la Agricultura y la Alimentación  (FAO) se han asociado al Programa de Apoyo a las Industrias Creativas, financiado por el Fondo para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas/España.