Bangladesh: cambiar la vida en los barrios marginales

Dos mujeres en Bangladesh
Shabdi D'Costa es conocida en su barrio por su trabajo ayudando a mujeres a salir de la pobreza. Foto: PNUD en Bangladesh

Shabdi D’Costa tenía poco más de 40 años y apenas sobrevivía junto a sus tres hijas con el salario de su marido de 1.800 Takas ($22), cuando decidió encontrar un modo de salir de la pobreza y manejar las finanzas de la familia. “Apenas teníamos dinero para alimentarnos y vestirnos”, cuenta Shabdi. “Tenía que aprender a administrar el dinero y guardar para los días de vacas flacas.” Esto hace cuatro años.

Su esposo era asistente en una fábrica textil en Narayanganj – ciudad industrial en las afueras de la capital Dhaka – y los bienes de la familia consistían en una cama. La familia de Shabdi está entre los alrededor de 10 millones de personas de las áreas urbanas de Bangladesh que vive en barrios marginales, corriendo el riesgo de ser desalojados y sin acceso a los servicios básicos.

Aspectos destacados

  • 3 millones de personas, especialmente mujeres y niños, se han beneficiado con mejores condiciones de vida y oportunidades de ganarse la vida.
  • Más de 150.000 familias tienen un mejor acceso al saneamiento y al agua.
  • Las mujeres ocupan más del 90% de los puestos de responsabilidad en los comités comunitarios.

Desesperada por encontrar una solución, Shabdi se presentó al programa del PNUD Alianzas Urbanas para Reducir la Pobreza. Trabajando conjuntamente con el Gobierno de Bangladesh y con ONU-Hábitat, este programa ofrece recursos, conocimientos y formación a las comunidades urbanas pobres con el fin de aumentar sus ingresos y permitir la movilización y creación de comités comunitarios de desarrollo. Shabdi fue elegida por sus pares para representar a las familias pobres de su barrio en calidad de "Didi" o hermana mayor, a quien acuden las mujeres locales en busca de asesoría y mediación.

“Me puse muy contenta porque como miembro del comité se me daría formación en administración del ahorro y del crédito a cambio de trabajo sin remuneración ayudando a otras familias pobres, especialmente familias de mujeres solas o abandonadas”, dice Shabdi.

Las pequeñas transferencias de dinero en efectivo efectuadas por el programa han puesto a más de tres millones de personas de áreas urbanas camino a un futuro mejor. Basándose en el modelo del plan tan exitoso de Brasil, Bolsa Familia, se ofrecen becas de estudio, períodos de aprendizaje, subsidios y acceso a agua potable y saneamiento.

El 90 por ciento de los puestos de responsabilidad están ocupados por mujeres. “No he tenido mucha educación, pero sé lo suficiente como para comprender que la escuela  es el modo de salir de la pobreza”, dice Shabdi. “Quiero asegurarme de que mis hijas tengan todas las oportunidades que a mí se me negaron por ser pobre", agrega.

Durante dos años Shabdi vio cómo las familias de su barrio pasaban de vivir en la pobreza a ser pequeños comerciantes. “Observé y aprendí mucho en esos años sobre cómo preparar la solicitud para un subsidio y cómo usar el dinero correctamente”, cuenta. “Aprendí de las familias que encontraron una vida mejor y de las que gastaban el dinero imprudentemente.”

Shabdi se destacó tanto como líder comunitaria que se le ofreció un empleo de maestra en un jardín de infantes de su barrio y ahora gana 1.000 Takas ($12) por mes. Aunque parezca poco, ha podido ahorrar más de 2.800 Takas, además de contar con una entrada constante.

Su historia es un ejemplo del gran progreso que ha hecho el país en reducción de la pobreza. En los últimos 20 años, Bangladesh ha reducido su tasa de pobreza a la mitad en relación con el nivel nacional.