Bangladesh: empoderando a las mujeres para combatir la pobreza

Shyamola en su puesto de té con sus dos hijas (Salman Saeed/UNDP Bangladesh)
Shyamola en su puesto de té con sus dos hijas. FOTO: Kawser Ahmed / PNUD Bangladesh

Shyamola Begum, de 43 años, afirma que entiende por qué su marido la abandonó; ella explica que bajo la presión de una pobreza agobiante, con demasiadas bocas que alimentar, él salió una mañana de su precaria vivienda de la capital y nunca regresó.

“Llegamos a esta ciudad en búsqueda de una vida mejor, pero mi marido Jamal tuvo problemas para encontrar trabajo y acabó conduciendo un rickshaw. Cuando quedé embarazada y di a luz a una niña, él no estaba contento”, afirma.

Aspectos Destacados

  • 3 millones de personas, especialmente mujeres y niños, disfrutan de mejores condiciones de vida y oportunidades de trabajo
  • Más de 88.000 mujeres extremadamente pobres han recibido apoyo para crear sus propias empresas a través de pequeños subsidios empresariales
  • 376.000 hogares ahora participan en grupos de ahorro y crédito, con más de 5 millones de dólares ahorrados
  • 166.000 hogares han mejorado su acceso a los servicios de agua y saneamiento

Menos de un año más tarde, Shyamola quedó nuevamente embarazada de otra niña. Poco después, Jamal salió un día y nunca regresó.

“Durante semanas, aún estando embarazada, lo busqué frenéticamente en los hospitales y en las morgues, pero la gente del barrio sabía que me había dejado,” dice ella. “Me aconsejaron que parara de buscarlo”.

Shyamola comparte su destino con miles de mujeres, cuyos maridos, impulsados por la pobreza y la falta de oportunidades de empleo, abandonan a sus parejas cada año.

Sin embargo, la historia de Shyamola tiene un final relativamente feliz, ya que ha conseguido transformar su vida gracias a una asociación entre el PNUD y el programa Alianzas Urbanas para la Reducción de la Pobreza, del Reino Unido.

A través de este proyecto, se le otorgó una subvención empresarial de 2.500 taka (aproximadamente 30 dólares) de fondos destinados a la pobreza extrema. A esa cantidad, ella añadió otros 30 dólares que había logrado ahorrar como trabajadora de servicio doméstico, e instaló un pequeño puesto de té en el barrio donde vive. En sólo dos meses, las ganancias de Shyamola superaron su inversión.

“Hasta que me convertí en indigente nunca había imaginado que podría manejar un negocio, que podría hacer las cuentas, y tener éxito”, dice.

Esta historia de éxito particular no es una excepción. Más de 55.000 familias como la de Shyamola han recibido ese tipo de subvenciones durante los últimos cinco años, con resultados alentadores. En muchos lugares, estos hombres y mujeres han comenzado a hacer contribuciones mensuales a sus propios grupos locales de ahorro, de manera que exista un fondo de préstamo mayor en casos de emergencia

Mahtab Haider es Analista de Comunicación en el PNUD de Bangladesh y Nader Rahman, es Asociado de Comunicaciones del mismo país.