Fondos solidarios refuerzan la cohesión social en RD Congo

Miembros de un fondo de solidaridad en RDC
Miembros de un fondo de solidaridad apoyado por el PNUD en República Democrática del Congo. (Foto: Benoit Almeras / PNUD en RDC)

Con el bolígrafo en la mano y el cuaderno sobre las rodillas, Gasozi lee sus cálculos en voz alta para que lo escuche toda la asamblea: "Pedí prestados 60.000 francos congoleños (unos US$ 65), con los que pude comprar suficientes semillas de papa para producir ocho costales. Por lo general, cada costal se vende a 18.000 francos. Si lo multiplicamos, serían unos 140.000 francos. ¿No es así?".

El cálculo de Gasozi es acertado, con una diferencia de tan sólo 4.000 francos. "De todas maneras, debo devolver el préstamo... y las tasas de interés", agrega sonriendo.

Aspectos destacados

  • Desde junio de 2013 se crearon aproximadamente 75 mutuales de solidaridad en las cinco localidades abarcadas por el proyecto, que incluye a más de 1.500 habitantes, la mitad de ellos mujeres.
  • En Kivu del Norte, la pobreza afecta a siete de cada diez hogares.
  • Más de 20.000 clientes adicionales disfrutan de un mejor acceso a servicios financieros adaptados a sus necesidades.

Gasozi es miembro de una mutual de solidaridad (MuSo), una estructura que agrupa a los habitantes de una misma localidad en torno a una simple idea: destinar los ahorros comunes a la financiación de distintos proyectos y a la ayuda mutua.

Gasozi forma parte de "Maendeleo" ("desarrollo" en swahili), una MuSo creada en septiembre de 2013 en el marco del proyecto de consolidación de la paz en las zonas mineras artesanales de Kivu del Norte. Además de contribuir al desarrollo de la economía, estos instrumentos tienen el suficiente potencial para reactivar las inversiones y el comercio en esta zona rural del este de la República Democrática del Congo.

Sosthène, uno de los veinte miembros de Maendeleo, explica: "Pudimos tomar conciencia gracias a nuestros amigos de CARE y de ETN* (ONG socias del PNUD), quienes luego nos ofrecieron la capacitación necesaria para que pudiéramos organizarnos".

"En la caja roja guardamos los fondos de emergencia: cuando alguno de los miembros tiene un problema personal, le otorgamos un préstamo para que pueda salir adelante. El dinero de la caja verde se destina al financiamiento de proyectos de los miembros, como Gasozi; pero sólo realizamos préstamos cada tres meses para evitar los abusos y poder recaudar el dinero suficiente.

Todos los préstamos deben devolverse con una tasa de interés del 3 por ciento".

Además de la tasa de interés, mucho más beneficiosa que las exigidas por los bancos privados, la ventaja de las MuSo radica en sus integrantes. Todos los miembros se conocen y la gestión de fondos es colegial, por lo que el riesgo de robos y conflictos es muy bajo.

Sin embargo, Sosthène explica que "a algunos miembros de la MuSo se les hace difícil poder respetar los montos establecidos; al ser agricultores, deben esperar el período de cosecha para ganar el dinero suficiente y poder contribuir con la MuSo".

Desde junio de 2013, el PNUD ha facilitado la creación de 75 MuSo en las cinco localidades abarcadas por el proyecto, que incluye a más de 1.500 habitantes, entre los cuales la mitad son mujeres.

Este proyecto conjunto entre el PNUD, la FAO y UNICEF recibe una financiación de cerca de US$ 6,5 millones del Gobierno de Japón, así como un aporte del Organismo Sueco de Desarrollo Internacional, con el fin de mejorar el acceso de las comunidades a recursos de higiene y de agua potable.

Este plan se inscribe en el marco de un proyecto de estabilización y de reconstrucción de las zonas afectadas hasta hace poco por conflictos armados.

Sobre la base de sus principios, las MuSo implementadas por el PNUD participan en el mejoramiento de la situación socieconómica de la población, así como en el desarrollo de una mejor organización comunitaria destinada a fortalecer la cohesión social en el seno de las comunidades beneficiarias.