Éxito con sabor a café en Etiopía

 Ethiopia Commodity Exchange

Vestidos con chaquetas blancas como las que usan los médicos, los hombres de Addis Abeba, capital de Etiopía, degustaron el café con una seriedad que parecía de académicos. De hecho, estos degustadores estaban llevando a cabo un trabajo que requiere una precisión extrema: garantizar que el objeto de su inspección – en este caso el café de los agricultores etíopes – tenga la calidad debida antes de ser puesto a la venta en la Bolsa de bienes de consumo de Etiopía.

Nunca antes el café había sido analizado de este modo en Etiopía, aunque tampoco nunca antes los granos de café habían estado presentes en una bolsa de bienes de consumo que tuviese degustadores, almacenamiento, transacciones electrónicas y precios garantizados entre el comprador y el vendedor. La Bolsa de bienes de consumo de Etiopía marcó un hito cuando se inauguró en abril de 2008.

Destacado

  • Más del 10 por ciento de los pequeños agricultores de Etiopía usan ahora la Bolsa de bienes de consumo
  • En los dos años desde su apertura, la Bolsa ha realizado transacciones por más de US$200 millones
  • Además de café, la Bolsa comercializa mazorca, maíz en grano, ajonjolí y otros productos.

En un país donde las cosechas se comercializaban a lomo de burro y de boca en boca, la Bolsa de bienes de consumo era una idea radical pero también necesaria para mejorar las transacciones y disminuir la posibilidad de escasez de alimentos en un país que sufre grandes sequías. Eleni Gabre-Madhin, economista nacida en Etiopía y educada en Stanford que se forjó una reputación internacional en el Banco Mundial, soñó ya en 2005 con crear una Bolsa de bienes de consumo. Cuando Gabre-Madhin estaba buscando respaldo para ello, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se mostró interesado, pasando a ser una de las varias organizaciones asociadas (incluyendo el Banco Mundial).

Además de café, la bolsa comercializa otros productos como mazorca, maíz en grano y ajonjolí. Dos años después de abrir su oficina principal en Addis Abeba, la Bolsa de bienes de consumo tiene almacenes y etiquetas de precios computarizadas en otras partes del país, además de una reputación de llevar a cabo transacciones honestas y rápidas. Más del 10 por ciento de los pequeños agricultores de Etiopía usan ahora la Bolsa que, en dos años, ha hecho transacciones por más de $200 millones.

Gabre-Madhin ha visto crecer la bolsa en tamaño y en importancia, con gran admiración y orgullo.

“El PNUD fue uno de los primeros organismos que se asoció al proyecto dando fondos para maquinaria, creación de capacidades y formación”, dijo recientemente Gabre-Madhin. “Luego, cuando pasamos a implementar el sistema, el PNUD dio asesoría técnica financiando a un grupo de expertos, incluyéndome a mí, que se integraron al sistema en su gestión diaria y en la creación de capacidades, de modo de permitir que el sistema se siguiese desarrollando.”

En la actualidad, las transacciones que se hacían en las calles y caminos se llevan a cabo en un recinto cerrado donde los vendedores llevan puesta una chaqueta verde y los compradores una chaqueta color caqui. Todo está organizado, lo que aporta confianza a un sistema que es totalmente transparente, hasta la campana que se hace tañer para indicar el comienzo de las transacciones en Addis Abeba.