La luz que transformó la vida de comunidades rurales dominicanas

Para que la luz llegara a sus casas, tuvieron que abrir caminos entre montañas tan repletas de verde como de dificultades. Quitaron y rompieron piedras, recorrieron lomas empinadas y llegaron hasta las fuentes de agua que sirven de base a las hidroeléctricas que han mejorado sus vidas.

“Empezamos a organizar a las comunidades desde el primer día y a hacer los estudios. Luego comenzaron las reuniones con la comunidad, con las casas que iban a ser beneficiarias y los miembros que íbamos a estar en el proyecto, así nos integramos en brigadas de trabajo”,  explica Vitelio de Jesús Torres, residente en Cenoví, una de las comunidades beneficiarias del programa.

Aspectos destacados

  • El PNUD ha trabajado por más de 18 años en la promoción de energías renovables, tanto a través del PER como del Programa de Pequeños Subsidios (PPS).
  • La institución ha instalado 23 pequeñas micro centrales hidroeléctricas y ha beneficiado a más de 3,000 familias en todo el país.
  • • El programa promueve el acceso y uso de fuentes de energía renovables en comunidades rurales marginales, apoya el desarrollo de empresas comunitarias y consolida la articulación entre comunidades y gobiernos locales.
  • La pobreza rural en República Dominicana es de 51%, un 11% más que el promedio nacional. La situación es más difícil en las comunidades de montaña, alejadas de sistemas de agua potable, carreteras y otros servicios públicos.

Este proceso de organización de la población en el trabajo de construcción de las micro hidroeléctricas se vivió en trece comunidades rurales aisladas del sistema eléctrico nacional, beneficiarias del Programa de Electrificación Rural en República Dominicana basado en fuentes de energías renovables (PER Renovables). Es ejecutado por el PNUD con el financiamiento principal de la Unión Europea, fondos básicos del PNUD y el apoyo de instituciones gubernamentales y ONG socias.

El PER se propuso contribuir con el desarrollo de las zonas rurales pobres de República Dominicana mediante la electrificación sostenible y el aprovechamiento de diferentes formas de energía renovable, mejorando la calidad de vida y reduciendo la dependencia del petróleo. El proyecto se inscribe en la iniciativa Energía Sostenible para Todos que impulsa la ONU en zonas rurales y marginales del mundo.

“El proyecto es integral, pues se tomó en cuenta la producción de energía, el cuidado al medio ambiente, las necesidades sociales, las tradiciones de organización y trabajo cooperativo de las comunidades, y también la generación de ingresos con el apoyo a pequeñas microempresas”, dice el coordinador del PER por el PNUD, Smerlin Paulino.

Según el Banco Mundial, cerca de 40.000 personas o alrededor del 4% de la población vive sin electricidad en República Dominicana. La llegada de energía a las comunidades mejoró la salud de las familias que han dejado de utilizar lámparas de queroseno y cuaba, que a largo plazo pueden generar daños neurológicos y renales.

Los sistemas de producción de energía limpia han implicado, además, un ahorro para las familias. Antes de la instalación del sistema en La Cabirma, cada hogar gastaba alrededor de RD$300 mensuales en lámparas, velas o mantenimiento de paneles, entre otros. Actualmente, la factura eléctrica por hogar es de RD$200, un 30% menos.

También ha mejorado el acceso a la información y el uso de electrodomésticos, ya que tienen más posibilidades de mantenerse comunicados a través de televisores, radios, computadores y pueden utilizar equipos como lavadores, neveras y licuadoras, lo que ha facilitado el trabajo doméstico. Desde 2013, al menos 10 comunidades han logrado acceso a Internet y la electricidad permite a los niños y jóvenes estudiar de noche y mejorar su educación.

A 2014, al menos el 40 por ciento de las comunidades beneficiarias han desarrollado microempresas. En La Peonía, un pequeño poblado de 140 habitantes, se instaló una microempresa comunitaria para que las familias puedan abastecerse de productos básicos, incluyendo embutidos y quesos. El negocio se hizo con aportes económicos y el trabajo de voluntarios.

La sostenibilidad, no solo de la hidroeléctrica sino del avance logrado en la comunidad, depende del buen manejo de las micro cuencas utilizadas para mantener las centrales. Las comunidades han realizado jornadas de reforestación y creado brigadas de vigilancia para la prevención y control de incendios forestales.

—  Riamny Méndez

 

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