El Salvador: camino a mejores oportunidades

“Era difícil transportar el café para venderlo. La zona es lluviosa y los camiones se quedaban atascados; la gente tenía que cargar tres o cinco arrobas de café hasta las plazuelas, caminaban hora y media en calles lodosas y con derrumbes”, recuerda Julio Armando Gutiérrez, presidente de la cooperativa San Antonio. “Como el café se arruina en dos días, la empresa que lo recibía nos pagaba menos”, agrega.

Aspectos destacados

  • La inversión total en la nueva carretera es de US$8.3 millones.
  • La carretera se construyó con mano de obra local y se generaron más de 200 empleos directos.
  • La cooperativa San Antonio se extiende por seis de los 8.9 km de carretera.

Durante décadas, la deficiente infraestructura vial que conectaba los municipios de la cordillera del Bálsamo, en el departamento de la Libertad, frenó el potencial económico  de la zona y el desarrollo humano de caseríos como San Antonio,  ubicado entre Comasagua y Tamanique.

Pese a contar con una cooperativa agrícola de más de 700 manzanas, 40 por ciento de ellas dedicadas al cultivo del café, así como con un clima templado y paisajes con alto atractivo turístico, el caserío estaba básicamente aislado de las oportunidades de crecimiento.

El panorama cambió con la pavimentación de 8,9 kilómetros de la carretera Tamanique – La Libertad, ejecutada en el marco del programa  “Dinamización de las Economías Locales mediante el Desarrollo y Reconstrucción de la Infraestructura Pública”, apoyado por el Ministerio de Obras Públicas, Transporte, Vivienda y Desarrollo Urbano (MOP) y el PNUD. El proyecto abre un nuevo camino para más de 13.500 habitantes de la zona y se suma a otros cuatro proyectos en la región montañosa, dos de ellos ya concluidos.

La producción de café es la principal actividad productiva de Tamanique. El año pasado la zona fue golpeada por la ‘Roya’, un hongo que afecta a la planta de café, la peor epidemia en 33 años. Los productores de café afrontaron serias pérdidas económicas, las que fueron mitigadas en parte por la construcción de la carretera. Esta se llevó a cabo con insumos y mano de obra local y se generaron más de 200 empleos directos.

“Este tipo de iniciativas de infraestructura pública -que cuentan con la asistencia técnica de la Oficina de Naciones Unidas de Servicios a Proyectos (UNOPS)- mejoran la calidad de vida de las comunidades y contribuyen a elevar el nivel de desarrollo humano de nuestro país”, enfatiza Rafael Viale, coordinador del área de Inversión Social de PNUD El Salvador.  

El PNUD trabaja de la mano del MOP desde 2010 promoviendo la ejecución de obras de carretera que tengan impacto económico y social, que se construyan bajo procesos de inversión pública con los mejores costos efectivos e incluyan criterios técnicos que garanticen la resiliencia de la infraestructura y reduzcan la vulnerabilidad de las comunidades.

“Esta carretera no sólo fue mejorada en los drenajes superficiales, sino que también se construyeron muros y taludes que mejoran la vida útil y evitan las inundaciones”, destaca Viale.

Los habitantes de San Antonio recuerdan cómo durante la tormenta 12-E, en octubre de 2010, tuvieron que evacuar debido a que se abrió una cárcava y la escuela se inundó. Ahora, esta comunidad no sólo se siente más segura, sino que puede movilizarse con mayor facilidad en una emergencia.

“Antes los camiones no querían venir a traer a los enfermos. Hoy en un par de segundos vienen, a la hora que sea, y se llevan a la gente al hospital”,  dice Gutiérrez.

El transporte colectivo también entra con mayor frecuencia y facilidad, lo que permite que las personas trabajen o estudien fuera de la localidad, donde no hay centros de educación superior.

El presidente de la Cooperativa San Antonio también destaca los nuevos horizontes que la carretera ha dado a la agricultura, el comercio y el turismo. “Ahora podemos entregar nuestras cosechas con facilidad y hacer un proyecto turístico para beneficiar a nuestras familias de escasos recursos, pues en las 711 manzanas de la Cooperativa hay tres nacimientos de agua y un bosque de ciprés con senderos”, concluye.

— Ixchel Pérez

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