Egipto: un enfoque integrado en la lucha contra la Mutilación Genital Femenina (MGF)

En la aldea de Beir Anbar del distrito de Keft, Egipto, los niños y ancianos se reunieron en el centro comunitario. Un coro de niñas en edad escolar irrumpió en la sala cantando: ‘Nací con un cuerpo perfecto. ¿Por qué nos quieren mutilar y quitarnos lo que Dios nos ha otorgado?’ El público compuesto por niños, padres, maestros y autoridades locales aplaudió de pie y manifestó su respaldo para denunciar la Mutilación Genital Femenina (MGF) como un acto "violento", "desafortunado" y "dañino".

Numerosas niñas y jóvenes aún se ven sometidas a la mutilación genital en nombre de la ‘tradición’. De acuerdo con cifras reveladas en 2008 en Egipto, más del 91 % de las mujeres egipcias entre 15 y 49 años han sido mutiladas y, en el 72 % de los casos, esta práctica ha sido realizada por médicos certificados. Si bien el índice de prevalencia de la MGF ha disminuido con respecto al 97 % de 2000, su erradicación requerirá de un gran esfuerzo a largo plazo y un cambio radical de creencias sumamente arraigadas.

Aspectos destacados

  • Con el respaldo del PNUD, se implementó una estrategia nacional a 5 años, destinada a erradicar la MGF y a empoderar a las familias.
  • El objetivo de este programa es crear conciencia a través de sesiones destinadas a unos 20 000 hombres, mujeres y jóvenes.
  • Se ofreció asistencia médica itinerante en beneficio de unos 3500 aldeanos, y médicos certificados recibieron capacitación en psicoterapia y prestación de servicios.

Las manifestaciones locales y nacionales para poner fin a esta práctica se incrementaron tras el caso de Soheir El-Bate’a, que captó el interés tanto del público en general como de los medios de comunicación egipcios. El-Bate’a, una joven de trece años víctima de la MGF, falleció en junio de 2013 debido a complicaciones causadas por este procedimiento.

El Tribunal de delitos menores desestimó el caso, pero el fallo fue revocado dos meses más tarde. El médico debió pagar una multa y cumplir una sentencia de dos años de prisión con trabajo obligatorio por homicidio culposo, y tres meses adicionales por la práctica ilegal de la MGF.

Este fervor se ha mantenido a través de la campaña llevada a cabo por los medios de comunicación nacionales que instan a poner fin a la MGF y que, por primera vez en Egipto, muestran testimonios reales de familias que se opusieron a esta práctica, enfrentaron las presiones de la comunidad y decidieron proteger a sus hijas. Asimismo, mujeres que han padecido esta mutilación y algunos hombres también comentaron sus experiencias y relataron de qué manera la MGF afectó sus matrimonios y sus vidas.

“Al principio, fue difícil hablar sobre esto, dado que se trata de un tema tabú que aún no se debate abiertamente”, comentó un padre. “Sin embargo, asumo la responsabilidad de dar a conocer este flagelo y me veo en la obligación de salvar a mis hijas y sus pares, ya que esta práctica las puede llevar a la muerte”.

“Son las mismas familias las que se están oponiendo a esta práctica”, observa Ignacio Artaza, Director de país del PNUD en Egipto.

En 2013, con el respaldo del PNUD se implementó una estrategia nacional a 5 años, destinada a erradicar la MGF y empoderar a las familias, en asociación con las autoridades locales, organizaciones de la sociedad civil y varios organismos de las Naciones Unidas. Esta iniciativa se está llevando a cabo con la colaboración de la Unión Europea y los gobiernos de Suecia, los Países Bajos y Alemania.

El objetivo de este programa es crear conciencia a través de sesiones destinadas a unos 20.000 hombres, mujeres y jóvenes. Estas reuniones de concientización se realizaron en las escuelas primarias y secundarias que presentaban un mayor riesgo de MGF y estaban dirigidas a estudiantes y profesores, trabajadores sociales y miembros de la Comisión de padres.

“Escuché acerca de los daños que provoca la circuncisión femenina en un seminario de la aldea Nag’ el-Arab”, comenta Shaimaa Gad Abbas, de 18 años. “Mi hermana tiene cuatro años y mi madre estaba convencida de que no la circuncidaran”.

El programa, además de la concientización de la MGF, también ofrece Servicios integrales de salud, sociales y educativos. Asimismo, respalda el desarrollo de laboratorios científicos en las escuelas y en guarderías infantiles.Las mujeres en condiciones de mayor vulnerabilidad también recibieron ayuda para obtener un documento nacional de identidad que les permitiera acudir a servicios públicos y recibir capacitación en el desarrollo de proyectos de economía doméstica para mejorar sus ingresos. Asimismo, médicos certificados recibieron capacitación en psicoterapia y prestación de servicios, y se ofreció asistencia médica itinerante en beneficio de unos 3.500 aldeanos.

La erradicación de la MGF implica un giro cultural radical y es necesario cambiar la mentalidad de las familias y comunidades para que la MGF ya no sea considerada una tradición, sino un delito. Actualmente, muchas personas reconocen que la práctica médica de la circuncisión es ilegal y las jóvenes en las escuelas están comprendiendo que la MGF es un delito. El Programa Nacional de Erradicación de la MGF, cuyos objetivos se plantearon hasta 2017, continuará institucionalizando este problema y concientizando a las familias y a las personas para poner fin a esta tradición.