Belleza natural y desafíos en los parques de Afganistán

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Parque Nacional Band-e-Amir. Foto: Robert Few/PNUD Afganistán
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Kubra es una de las primeras guardaparques mujeres de Afganistán. Los guardaparques realizan un seguimiento de la vida silvestre en peligro de extinción, guían a los turistas y protegen el medioambiente. Foto: Robert Few/PNUD Afganistán
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En Jawzari, Bamiyán, el PNUD ha apoyado un vivero de plantones frutales para su distribución local. Este aporta nuevos ingresos y eleva el nivel de vida de la comunidad. Foto: Robert Few/PNUD Afganistán
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Un niño recoge agua en Bamiyán, cerca del Parque Nacional Band - e Amir. Foto: Robert Few/PNUD Afganistán
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La Asociación Verde de Afganistán, una ONG local apoyada por el PNUD y el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, ha proporcionado contenedores de reciclaje y programas de sensibilización para mantener las calles limpias y libres de enfermedades. Foto: Robert Few/PNUD Afganistán

En la meseta norte de la provincia de Bamiyán, en el centro de Afganistán, una pequeña cámara camuflada captura la foto de un leopardo persa. Durante mucho tiempo, se pensó que este felino salvaje estaba extinto en esa zona.

Al cabo de algunas semanas, una de las cuatro guardaparques lleva esta cámara de regreso a la base del campamento del parque nacional Band-e-Amir. Fue entonces cuando el personal del parque se dio cuenta de que su hogar era más especial de lo que imaginaban.

Aspectos destacados

  • 5.000 personas en Band-e-Amir se beneficiaron de los proyectos en el parque.
  • Gracias a 500 cocinas de bajo consumo de combustible, el uso doméstico de leña se ha reducido a la mitad.
  • 160 familias recibieron hornos solares para calentar agua.

Band-e-Amir y su extensión, la meseta norte, es un pastizal de más de 40.000 kilómetros cuadrados en el que habitan más especies de felinos salvajes que en toda África subsahariana. Además, es el hogar de aves, ciervos y otros animales en peligro de extinción. No obstante, estas especies y su hábitat sufren la amenaza de la tala de árboles, la caza furtiva, el pastoreo excesivo y el aumento de la cantidad de turistas.

A los leopardos se les colocan dispositivos de geolocalización alrededor del cuello, con los que se ha constatado que deben recorrer grandes distancias en busca de alimento, ya que los animales de los que se alimentan se han extinto progresivamente.

Durante la temporada alta, Band-e-Amir puede recibir cerca de 5.000 turistas en un solo día, atraídos por su impresionante belleza natural que, a casi 3.000 metros sobre el nivel del mar, es realmente espléndida. Los turistas van en busca de relajamiento y de las supuestas propiedades rejuvenecedoras de sus seis lagos, cuyos depósitos de travertino otorgan a sus aguas un intenso color turquesa que parece de otro mundo.

Sin embargo, también hay visitantes indeseables: cazadores furtivos, criadores de ganado y otros que salen cargados con fajos de madera recién cortada. Dichos visitantes, junto a quienes habitan en las 14 comunidades ubicadas en este parque nacional, suponen una presión insostenible para los recursos naturales de la zona.

La organización Wildlife Conservation Society (WCS) trabaja para revertir el daño ambiental que ha sufrido  Band-e-Amir. Con el apoyo del PNUD y del proyecto por la biodiversidad del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), la WCS y un equipo de expertos locales trabajan en estrecha colaboración con los habitantes de Band-e-Amir para mejorar las condiciones a corto y largo plazo de este parque nacional y otros sitios naturales vulnerables en Afganistán.

Con el objetivo de ayudar a la población local, ya se han distribuido 500 cocinas de bajo consumo de combustible, con las que se ha reducido a la mitad el uso doméstico de leña.  Asimismo, el Programa de Pequeñas Donaciones, otra iniciativa PNUD/FMAM, entregó hornos solares para calentar agua a 160 familias.

Para mejorar la gestión territorial comunitaria, se han efectuado capacitaciones en ámbitos como el cultivo de verduras, gestión de pastizales y cuencas hidrográficas, y conservación de semillas; y se han distribuido semillas mejoradas.

Para asegurar la protección de la fauna, por primera vez en Afganistán se han contratado mujeres guardaparques encargadas de patrullar y resguardar Band-e-Amir de los cazadores furtivos. Ellas también velan por la seguridad de los turistas y les advierten que no arrojen basura, que no usen jabón o champú en los lagos ni prendan fuego para hacer barbacoas.

La WCS lleva a cabo programas para crear conciencia en las futuras generaciones y realiza charlas en escuelas locales sobre la importancia de los parques nacionales y la manera de protegerlos. Esta organización estableció un Consejo de Desarrollo de la Comunidad en Band-e-Amir, en el que se reúne la población local para aprobar los proyectos, dialogar sobre el curso que debería tomar el desarrollo de este parque nacional y hacer frente a amenazas externas.

Con el fin de mantener el equilibrio entre el desarrollo y la conservación, la WDC trabaja con el apoyo del PNUD en la implementación de un nuevo plan de desarrollo para los próximos cinco años. Este mejorará las instalaciones turísticas para que se adapten al medioambiente y generen empleos para la población local.

El PNUD colaboró con la creación de Afghan Parks and Wildlife Authority, entidad que no solo se encargará de la gestión y protección del parque Band-e-Amir, sino de todos los parques nacionales del país.

Además del parque nacional Band-e-Amir, el Gobierno afgano ha declarado zonas protegidas a tres sitios naturales: Pamir, Teggermansu y Wakhan. Las zonas protegidas existentes necesitan seguir expandiéndose, por lo que deben implementarse medidas estrictas para proteger a sus diferentes especies, expuestas a un grave peligro de extinción en Afganistán. De aquí a 2017, el Gobierno planea catalogar como zona protegida al 10% del territorio del país.

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