Kirguistán: paciente de VIH promueve la terapia antirretroviral

Marat: “Al ayudar a otros, también me estaba ayudando a mí mismo”
Marat: “Al ayudar a otros, también me estaba ayudando a mí mismo”. Foto: PNUD en Kirguistán

Marat*, esposo y padre de 38 años, se enteró de que era VIH positivo cuando se sometió a una desintoxicación de drogas en 2009. En aquel entonces, la asesoría antes y después del examen no eran muy usuales, por lo que Marat asumió que ser “VIH positivo” era una buena noticia. Sin embargo, cuando entendió realmente el diagnóstico, se negó a recibir los tratamientos que le ofrecieron.

“Me sentía físicamente bien. No confiaba en la terapia antirretroviral (ART, por sus siglas en inglés) porque pensaba que era similar la quimioterapia y que tenía efectos secundarios. Además, me negaba a tomar medicamentos dos veces al día por el resto de mi vida,” dice Marat.

Aspectos destacados

  • Kirguistán tiene una de las tasas más altas de propagación de VIH en el mundo: el 65% de las PVVIH son usuarios de drogas inyectables.
  • El programa tiene como objetivo reducir el ritmo de propagación de la infección del VIH al mejorar el acceso a servicios y calidad de la prevención, tratamiento y cuidado.
  • Cerca 1.200 personas recibieron ART en mayo de 2014, en comparación con 778 en mayo 2013.

Seis meses después de su diagnóstico, Marat se presentó como voluntario en Mutanazzif, una ONG que apoya a personas que viven con el (PVVIH, por su sigla en inglés). Cuando empezó a mostrar síntomas físicos del VIH que le causaban dolor, una psicóloga/coordinadora le explicó que el medicamento antirretroviral tiene efectos secundarios mínimos y detiene el progreso de la enfermedad. Gracias a sus esfuerzos, Marat comenzó la terapia antirretroviral y en seis meses se sintió física y mentalmente más saludable.

Como resultado, Marat empezó a promover la  terapia antirretroviral y, junto con dos promotores, creó el fondo público Prosvet. Este grupo de voluntarios colabora con organizaciones para educar a las personas sobre el VIH en Bishkek, la capital de Kirguistán. El grupo ofrece servicios de consejería sicológica, exámenes psicológicos y servicios de rehabilitación y reintegración en la sociedad, así como asesoría legal. Además, trabajaba con personal médico y familiares del grupo PVVIH para luchar contra el estigma asociado con el VIH y la discriminación.

“Al ayudar a otros, también me estaba ayudando a mí mismo,” afirma Marat.

En 2012, Prosvet recibió asistencia financiera del subsidio para el VIH del Fondo Mundial que  implementa el PNUD. El programa se centra en la prevención del VIH mediante la promoción de los derechos humanos y la igualdad de género, y así fortalece el componente de la gobernanza, e incorpora los temas  relacionados con el  SIDA en las políticas nacionales. Uno de los objetivos es mejorar el tratamiento, cuidado y apoyo para las personas que viven con el VIH (PVVIH) y promover medidas para prevenir el VIH en las poblaciones de alto riesgo.

Actualmente Prosvet cuenta con un personal de ocho miembros, y ha ampliado su presencia más allá de Bishkek a tres aldeas cercanas. La asesoría entre pares ha sido un gran éxito ya que el 60 % del personal es VIH positivo, lo cual hace que los clientes se relacionen y confíen con más facilidad en su consejero.

Como consecuencia del aumento en el  acceso a los servicios de prevención y tratamiento mediante organizaciones como Prosvet, 1.196 personas recibieron terapia antirretroviral en mayo 2014, en comparación con 778 en mayo 2013. Entre enero y marzo 2014, 129 PVVIH se comprometieron a recibir el tratamiento antirretroviral.  

Con el apoyo del Fondo Global del PNUD en asociación con organizaciones como Prosvet, se puede prevenir la confusión y ansiedad que sintió Marat cuando fue diagnosticado con VIH.

“La gente me necesita,” afirma. “Los clientes esperan mis visitas para que los aconseje y motive.”