Zimbabue: renuevan clínicas y mejora la atención sanitaria

Pesando al bebé en la clínica
Todos sonríen mientras una enfermera le da un certificado de buena salud al bebé Sibusiso, momentos después de que ell niño fuera sometido a chequeo en la clínica médica EF Watson, en Bulawayo, Zimbabue. Foto: Sammy Mwiti / PNUD

Ivy Chiyani, la religiosa a cargo de la clínica E.F Watson, en Zimbabue, desearía que sus pacientes recibieran una buena asistencia sanitaria, pero el reducido espacio físico que dispone obstaculiza sus esfuerzos.

“Acabamos de abrir una clínica de infecciones oportunistas y, por ende, necesitamos más espacio para almacenar los medicamentos antirretrovirales”, afirmó.

Aspectos destacados

  • El programa de desarrollo de la capacidad cuenta con $3,7 millones y se focaliza en 52 centros de asistencia sanitaria en Zimbabue.
  • Desde 2009, el Fondo Mundial ha asignado $830 millones para apoyar la lucha contra el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria en ese país.
  • 18.738 trabajadores de la salud reciben apoyo a través de un plan de prestaciones de retención para la mejora de la salud pública.

Hoy la diminuta sala de espera de la clínica está saturada de pacientes ansiosos. Mujeres embarazadas y niños disputan a ancianos y enfermos la atención del personal.

La clínica E.F Watson abrió sus puertas en 1958, a pocos kilómetros del centro de la ciudad de Bulawayo, a unos 400 kilómetros al suroeste de la capital Harare. En cinco décadas y media pasó a atender de un puñado de pacientes a centenares diariamente, entre ellos docenas de personas que viven con enfermedades relacionadas con el VIH.

“Recibimos alrededor de 200 pacientes al día y, con nuestro limitado espacio, esto es un gran reto”, dijo Chiyani. “La renovación de la clínica mejorará en gran medida el bienestar de los pacientes y nuestro exigente entorno de trabajo.”

La clínica está siendo renovada gracias a subvenciones del Fondo Mundial administradas por el PNUD. Esto incluye la instalación de una sala de almacenamiento farmacéutico e instalaciones y forma parte de un paquete de desarrollo de capacidades por un monto de $3,7 millones, focalizado en 52 centros de salud de Zimbabue, un país donde cerca del 15 por ciento de los adultos entre 15 y 49 años son seropositivos (ONUSIDA).

La situación se agrava por la “fuga de talentos” entre los profesionales de la salud de ese país y el deterioro de su infraestructura sanitaria.

El Ministerio de Salud y Cuidado Infantil (MoHCC), el PNUD y la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) están colaborando para fortalecer el sistema de gestión de la cadena de suministros, con el fin de facilitar a la población productos sanitarios de calidad en tiempo oportuno.

“En este programa, el desarrollo de la capacidad pretende que personas, recursos y sistemas funcionen mejor conjuntamente para lograr mejores resultados sanitarios”, afirma Rasmus Jeppesen, consultor de desarrollo de la capacidad del PNUD.  Además, una mejora en la vigilancia de enfermedades permitirá que el Ministerio de Salud tome mejores decisiones.

En el Ministerio de Salud, un componente clave de esta iniciativa ha sido la introducción en 2013 de un nuevo sistema de información sanitaria por distritos gracias al apoyo del Fondo Mundial, los Centros para el Control de Enfermedades y el Fondo de Transición en materia de Salud, administrado por UNICEF.

“El nuevo sistema garantizará la disponibilidad de datos en tiempo real y la información necesaria para la toma de decisiones, haciendo posible que el Ministerio detecte y responda de inmediato a los brotes de enfermedad u otras situaciones sanitarias”, explica el Dr. Ponesai Nyika, Director Adjunto del Sistema de Información de Salud (HIS) del Ministerio de Salud y Cuidado Infantil.

Desde 2009, cuando el PNUD se hizo cargo de la gestión de las subvenciones del Fondo Mundial en Zimbabue, se han asignado cerca de $830 millones para apoyar la lucha contra el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria en ese país, lo que ha disminuido la prevalencia de estas enfermedades.

Entre 2010 y 2013, el porcentaje de adultos y niños en tratamiento antirretroviral aumentó de 69 por ciento a 84 por ciento. Además, un total de 18.738 trabajadores en puestos críticos de salud –médicos, enfermeras, farmacéuticos, científicos de laboratorio y radiólogos, entre otros– recibieron prestaciones de retención, lo que ha contribuido a retener estos profesionales y atraerlos al trabajo en el sector de la salud pública.