Aldeas de Camboya se mantienen gracias a un grupo de ahorro

Una especialista contable del grupo de ahorro recorre la aldea en bicicleta recolectando los fondos que aporta cada uno de los miembros del grupo. (Fotografía: PNUD Camboya)
Una especialista contable del grupo de ahorro recorre la aldea en bicicleta recolectando los fondos que aporta cada uno de los miembros del grupo. (Fotografía: PNUD Camboya)

Srun Bun Thuon, un pescador de la provincia de Koh Kong, ubicada en la costa sudoeste de Camboya, fue testigo del derrumbe económico de su familia hace siete años, al verse obligado a vender su casa para pagar una deuda contraída a través de un microcrédito.

Aspectos Destacados

  • Desde 2010, el proyecto ha financiado 46 iniciativas en 380 aldeas de 21 provincias de Camboya
  • El programa se enfoca principalmente en mejorar la capacidad de la comunidad y en desarrollar las habilidades de los aldeanos para hacer frente a los imponderables climáticos y mejorar sus ingresos.
  • Estas iniciativas están beneficiando a unas 12.076 familias, entre las cuales la población femenina ocupa el 50 %.

“No pudimos salvar ni los aretes de nuestra hija. Se los saqué de las orejas para cancelar la deuda”, comenta Nhek Sophy, esposa de Srun Bun Thuon, recordando el infortunio sufrido por la familia en 2007.

Sin embargo, la pareja logró salir adelante gracias a préstamos provenientes del fondo de ahorro de la aldea, donde los vecinos, unidos por una confianza mutua, agrupan fondos para utilizarlos en pequeños negocios o en casos de emergencia, cuando los intereses bancarios se vuelven prohibitivos.

El fondo forma parte de un proyecto más grande de adaptación a los cambios climáticos, concebido por Suecia y Australia. El proyecto, supervisado conjuntamente por el PNUD y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), ayuda a preservar una zona de manglares vinculada al área protegida de Peam Krosorp de 23.750 ha, ubicada aproximadamente a una hora en bote de la aldea provincial.

“Estos manglares funcionan como barrera natural para proteger a las aldeas frente a la erosión provocada por las tormentas y las mareas, y también son el hábitat de numerosas especies marinas”, explica Hun Marady, jefe provincial del departamento de medio ambiente. “Los habitantes de la región dependen de este recurso para su supervivencia”, agrega.

Los aldeanos solían destruir estos manglares para alimentar los hornos a carbón y abrirse paso con la cría de camarones. Para revertir esta tendencia, las autoridades comenzaron a involucrar a los aldeanos en la conservación y se creó un fondo de ahorro en la misma aldea que pudiera ofrecer préstamos, como una alternativa a los negocios de productos derivados del carbón.

“Si las personas reciben préstamos del exterior, el dinero sale de la aldea para cancelar el préstamo y los intereses. Por el contrario, nuestro grupo de ahorro mantiene el dinero en circulación aquí mismo en la aldea”, comenta Lorn Rith, jefe del comité de conservación de la aldea.

De acuerdo con Lorn Rith, cada mes se otorgan en préstamos 10 millones de rieles camboyanos (USD 2.500). Los montos varían de USD 250 a USD 2000 por cliente, a una tasa de interés del 2%, comparada con el 2,7% que recaudan las empresas que otorgan microcréditos.

Los clientes deciden qué cantidad de dinero depositar diariamente en el fondo de ahorro de la aldea. Un asistente contable va de puerta en puerta recolectando las contribuciones. Una vez por mes, el grupo se reúne para certificar el informe, procesar nuevos préstamos y devoluciones, y registrar el balance general. Al final del año, se calculan los intereses acumulados y se divide el monto entre los miembros.

“Resulta más conveniente solicitar un crédito de los ahorros comunitarios, dado que los beneficios vuelven a la comunidad”, afirma Phoeung Phieng, una madre de 58 años.

Recientemente, se dirigió al centro comunitario para pagar la cuota de un préstamo que había solicitado para la compra de un bote a motor de transporte de mercadería y de pasajeros. Con los USD 61,25 con los que contaba, pudo pagar solo USD 12,5 y USD 10 de interés. “El negocio del taxi acuático ya hacía un mes que no funcionaba”, comentó; por lo tanto, solicitó diferir el pago a una fecha ulterior.

“Con préstamos externos, el pago de las cuotas debe realizarse con el monto exacto y en el plazo acordado”, explica y agrega que los prestatarios se ven penalizados cuando no pueden cumplir con los requisitos del préstamo.

Volviendo a Srun Bun Thuon, el pescador, sabemos que regresó a su aldea luego de trabajar durante un año, con el sudor de su frente, como obrero de la construcción Phnom Penh, y que solicitó un préstamo al grupo de ahorro para reiniciar su negocio de pesca de cangrejos. Al cabo de seis años de arduo trabajo, logró construir una nueva casa de madera. Una motocicleta y un barco a motor son las últimas incorporaciones al patrimonio familiar.

“Estamos recuperando nuestras vidas gracias a la ayuda del grupo de ahorro comunitario”, expresó.