Panamá: títulos de propiedad ayudan a campesinos a proteger los bosques

Panamá: títulos de propiedad ayudan a campesinos a proteger los bosques
Beneficiarios sostienen en sus manos los títulos de propiedad de sus fincas. Foto: PNUD Panamá

A pesar de tener 45 años de vivir, cultivar, pastorear y trabajar aquellas tierras, no fue hasta ahora que el agricultor, Melquiades Jaén, sostiene en sus manos los títulos de propiedad de sus fincas, que suman unas 130 hectáreas situadas en el distrito de Capira, al oeste de Panamá. Es una zona parcialmente montañosa –que forma parte de la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá- y que en otrora poseyera una exuberante vegetación, pero que hoy, debido a las malas prácticas agrícolas y ganaderas tiene menos cobertura vegetal.

Al igual Jaén, alrededor de 480 campesinos cuentan ahora con los títulos de propiedad de sus fincas, gracias a la implementación del proyecto Apoyo al Catastro y Titulación en la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá, que la Autoridad de Canal de Panamá (ACP) con el apoyo del PNUD viene ejecutando con el propósito de garantizar la seguridad jurídica sobre la tenencia de tierra a los habitantes de estas zonas, en su mayoría rurales o semi-rurales.

Aspectos Destacados

  • 31,182 hectáreas han sido catastradas a través del proyecto, cuyo presupuesto es de $2,790,109.87 millones, financiado por la Autoridad del Canal de Panamá.
  • 4,387 títulos de propiedad se han entregados a los campesinos.
  • 552,761 hectáreas es la extensión total de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá.
  • 22 días de travesía es lo que se ahorra un barco cuando cruza el Canal de Panamá.

“Los títulos de propiedad son la garantía que tenemos los productores de ser dueños absolutos de nuestras tierras las cuales hemos trabajado durante muchos años.  Esto ha sido un deseo de todo productor, de todo campesino, de ser legítimo dueño de la tierra que trabaja”,  asegura Jaén.

Como él, muchos otros campesinos y pequeños ganaderos, migrantes en su mayoría de las provincias centrales del país en busca de tierras fértiles, se instalaron varias décadas atrás en aquellas montañas vírgenes, cuyos bosques en los últimos cien años han servido como fuente del principal recurso del Canal de Panamá: el agua dulce de los ríos y lagos. Ésta también abastece a las plantas potabilizadoras que proveen de agua a las dos ciudades más pobladas e importantes del país.

Al final del proyecto se espera que la población beneficiaria reconozca el valor económico de los servicios ambientales y de la conservación de la biodiversidad. Igualmente, se tiene previsto la identificación de oportunidades de asistencia especializada en materia de cambio climático, así como la  aplicación de políticas de desarrollo que promuevan el uso sostenible de los recursos naturales del área.

“Los vecinos estamos apoyando, forestando en distintas comunidades para mantener ese bosque que se ha ido deteriorando.  A través de los comités comunitarios vamos forestando las fuentes de agua, además de contribuir al mejoramiento de las comunidades”, explicó Jaén, quien preside el comité de su comunidad.

En la última entrega realizada recibieron los títulos los residentes de las comunidades de Arenas Blancas, Cirí, Santa Fe, Venado, Las Lajas, Nuevo Progreso, La Hamaca, La Encantada, Los Chorros, Dos Aguas, Cirí de los Sotos y Nuevo Paraíso.

Entre casi medio millar de campesinos convocados en la escuela de la comunidad para entregarles sus títulos de propiedad, se encuentra María Clementina Cedeño. “Han venido ellos mismos hasta acá (el personal de catastro de la ACP) y no he tenido que pagar mucho, como en otras ocasiones en que dicen que sale más caro que la tierra medida.  El proceso fue bien rápido, nos atendieron bien”, asegura.

El santeño Bartolo Pérez Rodríguez tiene 72 años, de los cuales los últimos 40 ha vivido en la Cuenca del Canal, en la comunidad de Nuevo Paraíso. “Nada más vino el agrimensor a la casa y en un ratito midió el terreno, luego fui a la ANATI (Autoridad Nacional de Tierras) a pagar la tierra -seis balboas la hectárea.  Tener un título de propiedad es un valor, porque así uno está seguro que es de uno”, afirma Bartolo.

— Alejandra Araúz